Un autobús pintado con signos del movimiento hippie se convirtió desde el 23 de octubre del 2000 en el principal atractivo del Almacén Fiscal Cariari, en Barreal de Heredia, pero es solo apariencia, porque según su dueño, "hasta regalado es caro".
El aparato, traído al país sin asientos, es modelo 1971 y forma parte de la gran cantidad de automotores abandonados que ocupan espacio del almacén sin que nadie los reclame.
El bus lo adquirió en el año 2000 el empresario alajuelense Luis Alberto Zumbado a un hombre en California, EE. UU., quien lo usaba como casa rodante.
Zumbado se lo trajo por tierra, pero en Veracruz (México) se le descompuso el cabezote. Luego, en Chiapas (México), le volvieron a fallar las válvulas y el soporte del alternador.
En Bagaces (Guanacaste) se le fundió el motor y hasta ahí llegó.
"Tuve que traerlo en grúa hasta el almacén fiscal. Me costó ¢100.000", dijo Zumbado, quien señaló que como el arreglo era muy caro, decidió dejarlo ahí.
La suerte de este autobús la comparten más de 1.200 vehículos, de diferentes marcas, estilos y modelos, depositados en los 40 almacenes fiscales del país y que fueron declarados en abandono debido a que los importadores, en el plazo de un año que otorga la ley, no pagaron los impuestos de entrada al país.
La Dirección General de Aduanas respondió parcialmente a una consulta de La Nación sobre el monto total de impuestos dejados de pagar por los propietarios de esos 1.200 vehículos.
Su director, José Alberto Martínez, indicó que por ahora está disponible el estudio de 222 vehículos (el 18%) declarados en abandono, cuyo monto por impuestos dejados de percibir por el fisco asciende a ¢228 millones.
Señaló que hacen cálculos sobre los montos dejados de pagar por otros 205 depositados en el almacén Almafisa, en Calle Blancos de Goicoechea.
Deterioro. Los almacenes fiscales son entidades privadas autorizadas por la Dirección General de Aduanas para custodiar los vehículos a su ingreso al país.
La ley otorga un plazo de un año para que los consignatarios paguen los impuestos.
Cuando se presentan los importadores a retirarlos deben pagar un monto por bodegaje al almacén. Esta medida igual se aplica a bienes decomisados por la Policía Fiscal.
Si se hace el remate y no se adjudica el bien, pasa a manos del IMAS para donarlo a grupos sociales.
Los almacenes fiscales están saturados de vehículos y otras mercancías debido a que la Dirección General de Aduanas no hace los remates con la frecuencia necesaria.
Basta hacer un recorrido por las instalaciones para comprobar la existencia de vehículos y mercancías en abandono y que han permanecido así por años de años -más de 10- sin que los almacenes fiscales reciban un cinco por bodegaje.
Entre cientos de casos, está una casa rodante que ingresó nueva al país en 1999 y que aún no ha sido llevada a remate. El paso del tiempo la dejó inservible.
Algunos automotores se apilan en patios sin techo n en donde sufren el impacto de la lluvia, el polvo y el herrumbre.
Del desperdicio no se escapan otros bienes como alimentos, ropa, calzado, licores y hasta químicos peligrosos.
Así, por ejemplo, en un almacén fiscal de Limón están depositados desde hace tres años 400 barriles de ácido sulfúrico que amenaza con corroer las propias instalaciones.
José Alberto Martínez atribuyó a la falta de personal y recursos técnicos la lentitud con que se realizan los remates.
Manifestó que Aduanas está preocupada por la situación y que ya se asignaron más funcionarios para acelerar los remates.
La Cámara de Almacenes Fiscales y Generales de Depósito, que agrupa a 35 de los 40 almacenes, se quejó ante la Contraloría General de la República al considerar que Aduanas incumple la ley al no poner a remate, en forma efectiva y eficiente, las mercancías declaradas en abandono.
"Esto -dice- incide negativamente en la recuperación de recursos por parte del Estado y en la economía de los depositarios".
A la espera. Mientras los cientos de autos y mercancías se dañan, el IMAS tiene registradas 300 instituciones públicas y privadas de bienestar social que esperan una donación para atenuar necesidades.
De hecho, según el IMAS, en los últimos tres años se donaron 473 vehículos (incluyendo motos) .
La municipalidad de Paquera y la escuela de Excelencia Las Lomas de Buenos Aires, ambos de Puntarenas, así como la escuela Alfredo Gómez Zamora, figuran entre beneficiados con autos y otros.