Yugoslavia prometió ayer defenderse contra los ataques aéreos de la OTAN después de una fuerte advertencia de Rusia de que la intervención militar occidental en el conflicto de Kósovo causaría una crisis en las relaciones entre Este y Oeste.
El presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, convocó a una sesión de su Consejo Supremo de Defensa, después de conversaciones de emergencia con enviados del Gobierno ruso, incluyendo al ministro de Relaciones Exteriores, Igor Ivanov, y al ministro de Defensa, Igor Sergeyev.
Estados Unidos advirtió el viernes a Milosevic que se arriesgaba a enfrentar ataques aéreos de la OTAN dentro de las próximas dos semanas a menos que detuviera los combates, iniciara las negociaciones con los dirigentes albaneses de Kósovo y permitiera el acceso seguro a personal internacional de ayuda para que asista a miles de refugiados.
Posición yugoslava
Un comunicado divulgado a la prensa estatal señaló que Yugoslavia quería una solución pacífica en la provincia de Kósovo, donde la mayoría de etnia albanesa busca la independencia, pero añadió:
"Si somos atacados, defenderemos el país con todos los medios posibles. Esta es una postura unánime de los miembros del Consejo".
El anuncio en la televisión estatal fue posterior a una película sobre el ejército y la fuerza aérea en acción, a los acordes de música patriótica.
A pesar de la retórica belicosa del gobierno, este parecía estar cumpliendo con la mayoría de las exigencias del mundo, incluyendo el retiro de algunas fuerzas militares de Kósovo, donde han estado luchando durante siete meses contra los rebeldes separatistas.
El mediador estadounidense Christopher Hill tiene previsto llegar a Belgrado este lunes, en una nueva iniciativa para persuadir a ambas partes de que comiencen negociaciones sobre la autonomía de Kósovo.
Las fuerzas armadas yugoslavas están material y moralmente debilitadas por años de negligencia deliberada de Milosevic, quien ha confiado en su policía fuertemente armada para que mantengan la seguridad de su régimen.
Fuentes militares dicen que ni el ejército ni las fuerzas armadas, que cuentan con equipos obsoletos, podrían significar un desafío tecnológico serio para el poder de las fuerzas de la OTAN.
El Consejo de Defensa incluye a los presidentes de Serbia y Montenegro, así como a los ministros federales de Relaciones Exteriores y de Defensa y el Jefe del Estado Mayor Conjunto del ejército yugoslavo, general Momcilo Perisic.
La agencia de noticias Tanjug informó que el presidente de Montenegro, Milo Djukanovic, un fuerte enemigo político de Milosevic, asistió a la sesión del consejo.
Su gobierno republicano emitió un comunicado aparte en el que se opone a los ataques aéreos y hace un llamamiento a Milosevic y los albaneses de Kósovo a que negocien un acuerdo.
Pero señaló que no asistirá a la sesión conjunta de ambas cámaras del parlamento federal yugoslavo el lunes, en la que se discutirá la crisis.
Tanjug dijo que después que Milosevic se reunió con la misión rusa, ambas partes acordaron que los aliados de la OTAN necesitaban tener en cuenta las medidas que Yugoslavia ya había tomado para poner fin a la crisis de Kósovo.
La agencia señaló que los rusos recalcaron que "la intervención militar extranjera representaría un acto de agresión contra Yugoslavia con consecuencias incalculables y duraderas en las relaciones internacionales".
La misión de Ivanov a Belgrado es posterior a un comunicado del gobierno de Moscú en el que señaló que Rusia vería los ataques de la OTAN como un "incumplimiento flagrante" de la carta de las Naciones Unidas, a menos que fueran aprobados por el Consejo de Seguridad.
Rusia y China no están de acuerdo con las afirmaciones de Occidente de que las resoluciones que el Consejo de Seguridad ya ha aprobado autorizan el uso de la fuerza por parte de la OTAN, sin necesidad de una votación adicional.