Urumqi, China. AFP. Xinjiang es una región montañosa y desértica del noroeste de China de unos 20 millones de habitantes, de los cuales 8,3 millones son uigures, mayoritariamente musulmanes de habla turca, frecuentemente enfrentados con Pekín por sus aspiraciones independentistas.
A más de 3.000 km al noroeste de Pekín, en la antigua Ruta de la Seda, esta región de 1,66 millones de km2 ocupa la sexta parte del territorio chino.
Xinjiang cuenta con casi 20 millones de habitantes de 47 etnias, entre los cuales se encuentran los han, mayoritarios en China, que pasaron de ser el 6% de la población de Xinjiang al 40% gracias a una política impulsada por Pekín desde los años 1990.
La región tiene fronteras con Afganistán y tres ex repúblicas musulmanas de la URSS, Kazajistán, Tayikistán y Kirguizistán.
La ciudad de Kashgar, donde 14 personas murieron en ataques con arma blanca realizados por uigures -y las fuerzas del orden mataron a cinco agresores- este fin de semana, se encuentra muy cerca de la frontera con Kirguizistán.
En esta región árida y pobre se encuentra la cuenca de Tarim, la principal reserva de hidrocarburos del país.
Esta región, cuya capital es Urumqi, fue anexionada por el imperio chino en 1884. Las ideas independentistas surgieron ya antes de la creación de la República Popular de China en 1949.
Una parte de la provincia conoció un breve periodo de autonomía bajo el nombre de Turkestán Oriental, entre 1930 y 1949.
Las revueltas se intensificaron en 1990, luego de la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán y la independencia de la URSS de las tres repúblicas musulmanas fronterizas. En abril de 1990 estallaron disturbios cerca de Kashgar que dejaron 22 muertos oficialmente, y al menos 60 según fuentes occidentales.
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, Pekín reforzó la represión en nombre de la lucha antiterrorista.
Con apoyo estadounidense, China obtuvo que un movimiento uigur -el Movimiento Islámico de Turkestán Oriental (ETIM)- fuera declarado por la ONU como una organización "terrorista" relacionada con Al Qaida.
Según Pekín, la región está amenazada constantemente por "terroristas" que "accionan a distancia" y desde el extranjero a los agentes locales utilizando internet.
China acusó a "separatistas étnicos" de fomentar actos de violencia en julio de 2009 que dejaron oficialmente unos 200 muertos, sin presentar ninguna prueba al respecto.