A pesar de las aumentadas medidas de seguridad, ayer hubo siete muertos en diversos choques entre adherentes a partidos políticos rivales, mientras se cumple la segunda fase de las elecciones parlamentarias en la India.
En general, se considera que estos comicios ponen a prueba los alcances que la intervención del partido nacionalista hindú pueda tener en el gobierno del país.
En el estado oriental de Bihar, un simpatizante comunista fue muerto de un balazo durante el sufragio, y otras cuatro personas murieron en tiroteos entre pandillas rivales que se disputaban el control de los puestos de votación en otras partes del estado.
En el estado de Orissa un policía fue abatido cuando guerrilleros izquierdistas del Grupo Guerra Popular atacó un vehículo en que iban agentes de seguridad, y en Bengala Occidental un simpatizante comunista murió en una disputa con otros grupos políticos, dijeron autoridades.
La policía en Bihar había desplegado helicópteros y perros amaestrados para detectar explosivos, a fin de evitar incidentes de violencia como los que dejaron 20 muertos en la primera ronda de votación, efectuada hace 6 días, agregándose otros 10 en diversas partes del país.
En esa primera ronda se votó para elegir a 222 de los 545 miembros de la cámara baja del Parlamento, habiéndose presentado un total de más de 1.550 candidatos.
Se espera que ayer irían a las urnas muchos de los 210 millones de votantes empadronados.
Las restantes rondas electorales se irán cumpliendo durante cuatro días, y el conteo de votos comenzará el 2 de marzo, previéndose que el nuevo Parlamento asumirá sus funciones a mediados de ese mes.