Los estudiantes opuestos a la prolongada huelga de la Universidad Nacional Autónoma (UNAM) de México irrumpieron en una escuela secundaria afiliada a la UNAM para expulsar de ella a los huelguistas, y tras una fiera batalla las autoridades llamaron a la policía, que ocupó los predios y detuvo a centenares de estudiantes.
Treinta y siete personas resultaron heridas, cuatro de gravedad, y 251 fueron arrestadas, tres de ellas por posesión de explosivos. Las demás fueron detenidas por conducta desordenada y amotinamiento.
Inicialmente se informó de que el incidente había ocasionado un muerto, pero el secretario del Interior Diodoro Carrasco negó el informe.
"Afortunadamente no hubo muertos", dijo Carrasco en una entrevista concedida a la cadena Televisa .
Armados con palos y caños, los dos grupos batallaron durante la mayor parte del día en la escuela preparatoria Justo Sierra, que es parte de la UNAM. Los huelguistas continúan controlando los principales predios universitarios.
"Este ha sido un día de profunda tristeza para la universidad", dijo el rector Juan Ramón de la Fuente. "La violencia es la antítesis de la universidad".
La escaramuza comenzó en las primeras horas del martes, cuando dos centenares de estudiantes opuestos a la huelga irrumpieron en los predios de la escuela. Con piedras y palos, los estudiantes obligaron a los huelguistas a abandonar la escuela, que habían ocupado desde el 20 de abril.
Poco después, 150 adultos que De la Fuente describió como miembros de las fuerzas de seguridad de la UNAM, llegaron en dos autobuses para ayudar a los antihuelguistas a mantener el control de la escuela.
Por la tarde, llegaron más huelguistas, que con sus palos y piedras y otros proyectiles recuperaron los predios y comenzaron a golpear a varias personas. Cuatro víctimas sufrieron fracturas en el cráneo.
Tres estudiantes en huelga fueron detenidos frente a la escuela y acusados de posesión de bombas incendiarias. Por lo menos cuatro personas recibieron fracturas del cráneo.
Cuatro centenares de policías federales ocuparon de nuevo la escuela, sacaron a los huelguistas sin encontrar resistencia y se llevaron a centenares de ellos en autobuses rumbo a la cárcel.
El secretario Carrasco dijo que la universidad había pedido la intervención de la policía pese a los estatutos que prohíben tal intervención.
A pesar del resultado de la acción policial en la Justo Sierra, los huelguistas continuaron controlando los principales predios de la UNAM.