Diversos enfrentamientos se produjeron el sábado en Ulster entre la policía norirlandesa y manifestantes católicos que protestaban contra desfiles de protestantes, elevando la tensión en esta provincia.
Los incidentes más graves se produjeron por la mañana en Belfast, cuando dos policías antidisturbios, protegidos con escudos y cascos, evacuaron de manera violenta a 200 personas que habían organizado una manifestación pacífica a la entrada de su calle, la Lower Ormeau Road.
Según la policía, 19 agentes sufrieron contusiones, mientras que al menos cuatro manifestantes fueron hospitalizados con heridas leves.
Estos últimos trataron de oponerse a que pasara, por su calle, de mayoría católica, un desfile tradicional protestante de los "Apprentice Boys", por considerarlo una provocación.
Las fuerzas del orden hicieron uso de sus bastones para golpear a la gente con el fin de dispersar al tumulto, tirando por las piernas a algunos manifestantes que fueron luego subidos a camionetas, según testigos.
"Me indigna la brutalidad con que se han comportado los policías contra quienes manifestaban pacíficamente", se indignó Martin McGuinness, número 2 del Sinn Fein (ala política del IRA) en los micrófonos de la BBC.
Otros incidentes se produjeron al mismo tiempo en Lurgan, donde católicos encapuchados manifestaron con piedras y bombas molotov.
Asimismo, en Londonderry (la simbólica ciudad en donde en 1689 triunfaron protestantes contra católicos) los disturbios requirieron de la presencia de unos mil policías para mantener a los católicos alejados de los "Apprentice Boys".
Hasta ahora, las tradicionales marchas, fuentes de enfrentamientos, habían tenido lugar en un clima en apariencia pacífico.
Pero la inesperada "luz verde" concedida a los protestantes provocó la cólera de los católicos en un clima deteriorado por el bloqueo del proceso de paz.