“Lo más impactante es que casas fueron arrasadas completamente, vehículos totalmente volteados, unos arriba de otros; no hay luz eléctrica, no hay gas, no hay agua (...) bastante daño nos causó a la localidad”, describió Marcela Aguirre, vocera del gobierno municipal de Piedras Negras, la situación en Villa del Fuente.
Esta es una de las dos localidades arrasadas por las aguas del río Escondido, un afluente del río Bravo que divide México y Estados Unidos.
Usualmente el río Escondido permanece seco, por eso es que las inundaciones de ayer tomaron por sorpresa a los 20.000 habitantes de esta zona, ya que la época de lluvias comienza en mayo.
“Perdimos todo por el agua y el barro, pero gracias a Dios estamos vivos”, comentó Oscar Tapia, de 67 años, al periódico El Universal .
“Todos salimos rápido (...) yo alcancé a salir en el carro con mi familia, pero mucha gente se quedó atrás”, dijo José Luis Zúñiga, de 31 años.
Los locutores de radio locales leen los nombres de las personas en los albergues para tratar de ayudar a las familias a localizar a gente reportada como desaparecida, agregó el matutino.
“Todo fue muy rápido, en menos de cinco minutos se fue la luz y al salir a la calle el agua y el barro ya me llegaban a la rodilla”, dijo a Reuters Rosa Beltrán, una ama de casa de 32 años. Ella perdió todos sus bienes, pero regresó a su casa para tratar de rescatar “lo poco que pueda servir”, agregó.