París. Venus, cuyo sentido de rotación es contrario al de los otros planetas del sistema solar, fue llevado de manera casi inevitable a esa particularidad por las características de su atmósfera, indicaron esta semana dos científicos franceses en la revista Nature.
Sin embargo, aclararon que es muy difícil establecer a partir de cuándo comenzó este fenómeno.
El más brillante de los planetas, Venus es considerado a menudo como el más parecido a la Tierra, a raíz de su dimensión (93 por ciento del diámetro terrestre), de su masa (80 por ciento de la de la Tierra), de su densidad y de su composición química (probablemente similares) y de su suelo relativamente joven (hay pocos cráteres en los dos astros).
No obstante, Venus es radicalmente diferente de nuestro planeta. En su superficie, la presión de la atmósfera, constituida principalmente de dióxido de carbono, es 90 veces más fuerte que la de la Tierra.
Además, su atmósfera tiene varias capas densas de nubes de ácido sulfúrico que ocultan el suelo del planeta y que, a raíz del efecto invernadero, hacen que la temperatura de su superficie alcance los 470 grados C.
En el sistema solar, el "lucero del alba" se distingue también por una rotación muy lenta, de 243 días terrestres, sincronizada con su periodo de revolución, lo que hace que en su posición más cercana a la Tierra presente siempre la misma cara.
Sentido contrario
Y, otra originalidad, el sentido de rotación de Venus es retrógrado. Hasta ahora los científicos explicaban esta particularidad por una inversión de 180 grados de su eje de rotación, como resultado de fricciones entre el núcleo y el manto del planeta y de las mareas debidas a su atmósfera.
Alexandre Correia y Jacques Laskar, del Centro Nacional francés de Investigaciones Científicas (CNRS) explicaron que tal inversión significa que Venus tenía en sus comienzos un eje de rotación muy inclinado (respecto al plano de su órbita), lo que es difícil de explicar.
Pero los gigantescos efectos de marea generados por la atmósfera venusiana pudieron ampliar lo que inicialmente eran pequeñas particularidades. Venus pudo tener una evolución caótica.