Caracas. Once millones de venezolanos deben elegir hoy a su nuevo presidente entre un exgolpista populista, Hugo Chávez, ampliamente favorito, y el conservador Henrique Salas Romer, presentado como único defensor de la democracia ante una amenaza de dictadura.
Nunca antes en los 40 años de democracia de Venezuela unos comicios generaron tan profunda división en el país y una fuerte tensión reinaba el sábado, alimentada por la virulencia de las últimas declaraciones de campaña y los rumores sobre preparativos de acciones violentas e incluso de golpe de estado.
Esenciales para el futuro del país, las elecciones desde ya cambiaron su faz política e hirieron de muerte su tradicional bipartidismo.
Líder de la rebelión militar del 4 de febrero de 1992, el teniente-coronel Chávez, de 44 años, de ascendencia indígena y española, apoyado por la izquierda, ganó la simpatía de los electores por sus violentos ataques contra la "podredumbre del sistema" y la corrupción de la clase política.
Salas, de 62 años, de origen alemán por su madre, exempresario, exgobernador del industrial estado de Carabobo, diplomado de la universidad de Yale (EE. UU.), inició la campaña como independiente abogando por un "cambio radical" que ponga fin al poderío de los partidos tradicionales que acusó de haber hecho de Venezuela "un país rico poblado de pobres".
Alarmados por el irresistible avance de Chávez en los sondeos, estos partidos, el socialdemócrata Acción Democrática (AD) y el socialcristiano Copei, retiraron sin embargo a sus candidatos en una especie de "harakiri" y ungieron a Salas como "el candidato del sistema".
Más que una elección
Capaz de congregar actos de 400.000 seguidores, Chávez propone en particular convocar una asamblea constituyente para "refundar la República" y "depurar" el poder judicial y los partidos que coloca en un mismo "saco pestífero, hediondo y nauseabundo".
Para los partidos tradicionales se trata ni más ni menos que de sepultar la democracia.
"Voy a ganar por knock-out", aseguró el teniente-coronel retirado que advirtió que no dejaría que le roben su victoria.
Salas, que afirmó estar "seguro de su triunfo", afirmó que "hay gente armada preparada para salir a la calle el lunes" si los resultados no favorecen a su rival que llama el "candidato del desastre".
"Quedan dos candidatos con posibilidad de ganar. Uno representa la violencia, el otro la prosperidad. (...) Uno la opresión, el otro la libertad", afirma Salas, calificado a su vez por Chávez como "el candidato de la podredumbre".
Apartados como representantes de sus partidos, el viejo caudillo de AD Luis Alfaro Ucero y la ex Miss Universo Irene Sáez, hasta hace poco candidata de Copei, mantuvieron sus candidaturas, así como otros siete candidatos menores.