
Roma (AP). Un alto prelado del Vaticano le dijo hoy a los obispos irlandeses en una reunión extraordinaria con el papa Benedicto XVI que deben admitir su culpa en encubrimientos de abuso sexual de menores o corren el riesgo de perder la fe de los católicos de Irlanda.
Pero el ex acólito de Dublín que ayudó a dar a conocer el escándalo duda que los dos días de conversaciones a puertas cerradas en el Palacio Apostólico den como resultado el cese de alguno de los altos jerarcas eclesiásticos.
El principal asesor del pontífice, el cardenal Tarcisio Bertone, pronunció una intensa homilía en una misa antes de las conversaciones, condenando los hechos particularmente aborrecibles de algunos en la jerarquía de la Iglesia irlandesa, aunque no dio nombres.
Bertone, el segundo funcionario más importante del Vaticano, que participó en la reunión con 24 obispos de las diócesis irlandesas, calificó la crisis como una tormenta extremadamente peligrosa, la cual toca el corazón de los creyentes, sacudiendo su fe y amenazando su capacidad para creer en Dios.
Para restaurar la fe, los pecadores deben reconocer su propia culpa con la verdad más absoluta, exhortó Bertone, el secretario de Estado de la Santa Sede. Advirtió que el mal recibido pudiera empujar a los fieles hacia el desánimo y la desesperación.
Un reporte de estado el año pasado encontró que los líderes de la Iglesia en Dublín habían pasado décadas protegiendo de la acción de la ley a sacerdotes que abusaban de niños, mientras que varios dentro del clero pretendían hacerse de la vista gorda. Una investigación separada documentó décadas de abuso sexual, físico y psicológico de niños y adolescentes en escuelas católicas, centros de trabajo y orfanatos.
El Vaticano no hará comentarios oficiales antes de que finalice la reunión el martes y tampoco ha dado a conocer los comentarios de Benedicto XVI. Los obispos no quisieron expresar su punto de vista al respecto.
Bertone le pidió a los obispos que tengan humildad. Pero el obispo de Clogher, Joseph Duffy, ya había dicho que en la agenda de la cumbre no se tenía prevista la renuncia de nadie.
Andrew Madden, quien en 1995 se convirtió en el primero en hacer pública una demanda de abuso contra la Iglesia en Irlanda, se mostró pesimista ante esa declaración.
Es claro que la mayoría de los obispos de Irlanda deberían irse, porque ellos conspiraron en el encubrimiento de crímenes atroces, dijo Madden a The Associated Press en Irlanda. Muchos de ellos se aferrarán a sus posiciones sin importarles la angustia que esto provoca a las víctimas.
Madden dijo que el Papa, quien a través de una carta prometió dirigirse al pueblo irlandés, debe aceptar total y públicamente los hallazgos de las dos investigaciones del gobierno en Dublín.
Las víctimas han estado clamando no sólo por renuncias, sino que piden que el pontífice acepte rápidamente las que ya le han sido ofrecidas. Insisten en que el Vaticano asuma una responsabilidad clara por lo que ellos llaman una cultura del abuso del ocultamiento.
El hecho de que los obispos digan que las renuncias no están en la agenda sólo incrementa el enojo y la pena de las víctimas de abuso, dijo Madden.
Varios obispos irlandeses han aceptado renunciar, incluyendo dos que dimitieron en Navidad, pero otros se han negado rotundamente, incluyendo a Martin Drennan de Galway, quien ha insistido que no le hizo nada que haya puesto en riesgo a niños y ha rechazado las exhortaciones para que renuncie. Drennan está presente en la reunión en la Santa Sede.
En el informe de Dublín, los investigadores determinaron que una sucesión de arzobispos y altos asesores han acumulado archivos confidenciales de más de 100 sacerdotes de parroquias, quienes habían abusado sexualmente de niños durante décadas. Los archivos permanecen sellados en la bóveda privada del arzobispo de Dublín.