Unos 6,5 millones de hondureños estaban convocados a elegir al sucesor de Xiomara Castro en una sola vuelta, en una contienda marcada por denuncias anticipadas de fraude.
En la papeleta compiten Nasry Asfura, del Partido Nacional; Salvador Nasralla, del Partido Liberal; y Rixi Moncada, del gobernante Libre.
La jornada estuvo marcada por la tensión provocada por las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que recortaría la ayuda al país si no ganaba Asfura.
La Organización de los Estados Americanos (OEA) destacó que las elecciones transcurrieron en un “ambiente democrático” y con alta afluencia, mientras que el CNE debió extender por una hora el horario de votación debido a las largas filas.
Las elecciones se desarrollaron bajo un estado de excepción parcial y en un país polarizado desde el golpe de Estado de 2009, con instituciones afectadas por violencia, corrupción y narcotráfico.