
Con el 7% de los votos escrutados, los primeros resultados oficiales indicaron que Gingrich se impuso con el 37% de sufragios sobre Romney, quien recibió el 32%.
Los centros de votación abrieron en todo el estado a las 7 a. m. y cerraron a las 7 p. m., luego de convocar 450.000 votantes, según cálculo del Partido Republicano.
Un último sondeo divulgado ayer vaticinó que Gingrich ganaría la primaria de Carolina del Sur con 40%, frente al 26% de Romney.
Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes, logró un sorprendente avance de 14 puntos porcentuales sobre el moderado exgobernador de Massachusetts, aseguraba ayer el sondeo de American Research Group (ARG).
La victoria de Gingrich resucita las dudas sobre la capacidad de Romney, el más moderado de los precandidatos, de unir al sector más conservador de su partido, donde es percibido con recelo.
“Al principio, iba por Romney”, confesó Helen Selviger, que finalmente votó por Newt Gingrich.
A Romney “le falta la energía que necesitamos ahora”, dijo la electora en una iglesia bautista de Gregg Park, barrio de Columbia, la capital de Carolina del Sur, lo que expresaba el sentir de muchos allí.
Gingrich y Romney, que en los últimos dos días se pisaron los talones en los sondeos, recorrieron el estado esta semana sin perder de vista que desde 1980 ningún republicano ha obtenido la nominación de su partido sin haber ganado en Carolina de Sur, bastión conservador del sureste estadounidense.
La victoria de ayer fue la primera de Gingrich después que el cristiano conservador y exsenador Rick Santorum arrebató a Romney una victoria en Iowa. Romney solo ha ganado en Nueva Hampshire.
Los cuatro candidatos en liza (Gingrich, Romney, Santorum, así como el veterano congresista Ron Paul) hicieron un último gran esfuerzo para ganar el voto de los conservadores de Carolina del Sur, en pos de la candidatura republicana para enfrentar al presidente Barack Obama en las elecciones del próximo 6 de noviembre.
Romney, que ha perdido fuelle en este estado donde los conservadores más radicales lo perciben como muy liberal, veía venir el viernes una posible derrota o, en todo caso, era consciente de que la batalla en Carolina del Sur sería “cuesta arriba”, como dijo a la prensa.