Los líderes de la Unión Europea (UE) firmarán hoy, en Roma, la primera Constitución del Viejo Continente con la crisis de la Comisión Europea como telón de fondo y con la preocupación de que la Carta Magna pueda no ser ratificada.
A la ceremonia de la firma del documento, que fue acordado por los jefes de Estado y de gobierno de los 25 países de la UE el pasado junio, la presidencia holandesa de la Unión añadió al programa un debate “informal” sobre el futuro de la Comisión Europea.
El presidente del futuro órgano ejecutivo, José Manuel Durao Barroso, pidió el miércoles al Parlamento Europeo el aplazamiento del voto de investidura de su equipo de candidatos a comisarios porque la mitad de los grupos de la cámara anunció que votaría en contra.
Polémica
Barroso accedió por fin a los reclamos de los eurodiputados de hacer modificaciones en su ejecutivo, principalmente el cambio de cartera del conservador italiano Rocco Buttiglione por sus polémicas declaraciones sobre los homosexuales, la mujer y la familia.
Para hacer estos cambios, Barroso volverá a consultar a los mandatarios europeos, ya que son ellos los que deben proponer a los candidatos, a razón de uno por país.
Donde sí podrán debatir al respecto los mandatarios europeos es en la cumbre de Bruselas del 4 y 5 de noviembre.
Pero antes firmarán la Constitución en Roma en homenaje a la rúbrica en esa ciudad del primer tratado europeo en 1957 por el cual seis países crearon la Comunidad Económica Europea (CEE) para la eliminación de las barreras comerciales y la creación de un mercado común.
Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, el acto se celebrará en el Campidoglio romano, museo y sede de la alcaldía de la ciudad diseñado por Miguel Ángel, y en la misma sala donde también se firmó en 1998 el Tratado de la Corte Penal Internacional (CPI).
Tras la firma, el problema se presenta con su ratificación. Muchos países tienen la intención de celebrar referendos, por lo que se corre el riesgo de un voto negativo y de que no entre en vigor la Carta Magna.