Los vientos de guerra que soplan en el mundo permearon la actividad turística costarricense; ya los empresarios del sector reportan bajas en sus actividades y las líneas aéreas temen colapsar si el conflicto con Iraq se prolonga demasiado.
Agustín Monge, presidente de la Cámara Costarricense de Hoteles (CCH), resumió el sentir de ese sector en “incertidumbre”, la cual ya se ha traducido en disminución de reservaciones.
En enero, señaló Monge, la ocupación hotelera disminuyó 2,16 por ciento respecto del mismo mes del año anterior; en febrero la disminución relativa fue de 3,26 por ciento y la Cámara calcula que en marzo la cifra será del 4 por ciento.
Para el ministro de Turismo, Rubén Pacheco, es indudable que, de presentarse la guerra, el golpe a la industria turística nacional será importante, toda vez que un poco más de la mitad de visitantes viene de Estados Unidos.
Será la duración del conflicto la que determine las verdaderas implicaciones, dijo, y por eso hoy se reunirá con los sectores involucrados en turismo para analizar los planes posibles para cada uno de los escenarios.
Del lado de las aerolíneas, el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Tomás Nassar, recalcó que las operaciones en Costa Rica no pueden desligarse de la operación mundial, y el panorama es gris.
La semana anterior la Asociación Internacional del Transporte Aéreo pronosticó que un enfrentamiento bélico reduciría hasta en 20 por ciento la ocupación de vuelos. Ello implica una pérdida anual para el sector de $10.700 millones, 70.000 despidos si el enfrentamiento se extiende por 90 días.
No obstante la situación, ayer mismo la aerolínea española Iberia anunció que a partir del 30 de marzo agregará seis vuelos desde Madrid a Costa Rica a los ocho ya existentes, decisión que no ha cambiado, según confirmó el gerente de la empresa en el país, Santiago Camacho.
Impredecible
Para Luis Fernando Vargas, gerente del área de turismo receptivo de Gray Line Tours en Costa Rica, es difícil hablar de número de cancelaciones porque desde que los rumores de guerra se apoderaron del mundo el turista cambió la costumbre de planear viajes con mucha antelación.
Sin embargo, en términos generales, en Gray Line creen que si comparan lo que va de este año con el mismo período del 2002, los visitantes han disminuido entre 15 y 20 por ciento.
Vargas mencionó que las aerolíneas se han sumado al esfuerzo de mantener la actividad turística en movimiento. Por ejemplo, American Airlines les envió un comunicado en el que ofrece a sus pasajeros la posibilidad de cambiar su tiquete sin recargo alguno si una situación de guerra los obliga a cancelar su viaje.
Ecoscape Nature Tours se especializa en hacer excursiones al volcán Arenal y río Sarapiquí, y su clientela más grande son los estadounidenses, dijo su dueño, Alfredo Valverde.
En otros años, para esta época era común hacer el paseo con 25 turistas diarios; este año la cantidad oscila mucho y si un día van 20, al día siguiente puede ser 7.