Harare, Zimbabue. (AFP). El hasta ahora líder de la oposición zimbabuense, Morgan Tsvangirai, fue designado el lunes nuevo primer ministro de Zimbabue, tras la firma de un acuerdo de gobierno de unión con su gran rival, el presidente Robert Mugabe, que lleva 28 años en el poder.
En su primer discurso en el cargo, Tsvangirai hizo un llamamiento para que los dos partidos rivales trabajen juntos para "unir" al país.
"Yo, primer ministro de Zimbabue, llamo al ZANU-PF (en el poder) y al MDC (oposición) a unir Zimbabue. Las divisiones pertenecen al pasado", declaró durante la ceremonia de firma del acuerdo de gobierno.
El ZANU-PF es la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) y el MDC es el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC).
"El camino por recorrer es largo y no será fácil. Todo lo que podemos hacer es trabajar juntos (...) para resolver los problemas (...) para una vida mejor sin miedo, pobreza, ni represión. Es la esperanza que debe unir a (al pueblo de) Zimbabue en nuestro proyecto", agregó Tsvangirai.
Mugabe, por su parte, se comprometió a hacer funcionar el nuevo gobierno. "Seamos aliados (...) La gente quiere ver si lo que hemos prometido lo vamos a cumplir. Nos hemos comprometido. Yo me comprometo. Comprometámonos todos", lanzó.
En su discurso, Mugabe también advirtió de nuevo contra toda injerencia extranjera en la política de su país. "Zimbabue es un país soberano. Sólo el pueblo de Zimbabue tiene el derecho fundamental de gobernarlo. Sólo los zimbabuenese pueden elegir un gobierno y cambiarlo", declaró.
Mugabe, héroe de la independencia de su país, acusa regularmente a Occidente, y especialmente a Gran Bretaña, de querer volver a colonizar Zimbabue sirviéndose de la oposición.
También ha calificado en diversas ocasiones a Tsvangirai, de "lacayo" de Occidente.
El presidente zimbabuense, en el poder desde 1980, es decir tras la independencia de su país (ex Rodhesia), y su rival Tsvangirai firmaron el lunes un acuerdo de gobierno de unión nacional que pone fin a cinco meses de violencia, negociaciones y crisis política tras la victoria del MDC en las generales celebradas el 29 de marzo pasado.
La derrota del régimen dio paso a la violencia, que llevó al líder de la oposición a retirarse de la segunda vuelta de las presidenciales, celebradas el 27 de junio y que fueron ganadas por Mugabe, único candidato que se presentó.
Este pacto para repartir el poder es la misma solución que se alcanzó hace unos meses en Kenia, país que vivió una crisis política similar a la de Zimbabue, entre el presidente Mwai Kibaki y el opositor, ahora primer ministro, Raila Odinga.
Mugabe, de 84 años, fue recibido con abucheos en la ceremonia pública de firma del acuerdo, mientras Tsvangirai era acogido con aplausos por una asistencia compuesta mayoritariamente por diputados zimbabuenses.
El acuerdo de gobierno también fue firmado por Arthur Mutamara, líder de una pequeña facción disidente de la oposición. El acto se celebró en presencia del presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, mediador en la crisis, y de dirigentes del África austral.
El acuerdo permitirá la llegada de ayuda internacional, que el país necesita desesperadamente al estar inmerso en un marasmo económico, con una hiperinflación del 11 millones por ciento y un paro del 80%.
En su primer discurso, Tsvangirai recomendó "reabrir las puertas" del país a las ONG. Tras su derrota en las generales del 29 de marzo, el régimen de Mugabe suspendió la acreditación de las ONG, acusándolas de favorecer a la oposición.
Tras conocer la firma del acuerdo, la Unión Europea (UE) decidió esperar medidas concretas para "restaurar la democracia" de parte del nuevo gobierno de Zimbabue antes de volver a enviar ayuda económica a ese país africano.
Gran Bretaña se mostró dispuesta a apoyar "en principio" al nuevo gobierno zimbabuense, aunque esto dependerá, según un portavoz del gobierno británico, a que tome las medidas necesarias para "llevar el cambio que (el país) necesita).