
Bagdad. AFP. El exdictador iraquí Sadam Husein fue condenado ayer a morir en la horca tras ser declarado culpable de crímenes contra la humanidad por un tribunal iraquí en Bagdad, más de tres años después de ser depuesto por una ofensiva militar de Estados Unidos.
El juez Rauf Rashid Abdel Rahman pidió a varios guardias de la corte que obligaran a Sadam a ponerse de pie ante el Alto Tribunal Penal iraquí, mientras el expresidente, tembloroso y con una copia del Corán en su mano, intentaba acallar el veredicto a gritos.
“Pónganlo de pie”, voceó Abdel Rahman, mientras Sadam Husein rogaba a los guardias: “¡No me tuerzan los brazos, no me tuerzan los brazos!”.
Haciendo caso omiso, un guardia del tribunal sostuvo las manos de Sadam detrás de su espalda mientras Abdel Rahman, gritando más fuerte que el expresidente para hacerse oír, declaró: “Se debe aplicar la pena más severa”.
Sadam fue condenado a muerte por su implicación en la muerte de 148 habitantes chiitas del poblado de Dujail, al norte de Bagdad, a comienzos de los años 80, tras un juicio marcado por el carácter dudoso de la imparcialidad del tribunal y la naturaleza de la jurisdicción elegida para juzgar los crímenes imputados al antiguo régimen.
Dos de los más estrechos colaboradores de Sadam Husein también fueron condenados a la pena capital, mientras el exvicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, fue sentenciado a cadena perpetua.
Mientras era conducido de regreso a su silla, con los brazos aún sujetos a la espalda, Sadam clamó: “¡Larga vida a Iraq, larga vida a los iraquíes! Alá es más grande que el ocupante”.
Los otros sentenciados a muerte en la horca son su hermanastro y exjefe de los servicios de inteligencia iraquíes, Barzan al-Tikriti, y Awad Ahmed al Bandar, expresidente del tribunal ilegal que ordenó la ejecución de los chiitas.
Tres exresponsables del partido Baas en Dujail fueron sentenciados a 15 años de prisión cada uno y un cuarto acusado fue absuelto.
Apelación. Los estatutos del tribunal, sin embargo, prevén un procedimiento automático de apelación en caso de condena a muerte o cadena perpetua, lo que podría aplazar semanas o incluso meses la ejecución de las sentencias.
El proceso de apelación se iniciará el lunes. Sadam Husein será ejecutado en un plazo de 30 días desde la fecha en que la corte de apelación confirme la condena, si esa es la decisión que adopta.
Ciudad Sadr, el principal bastión chiita al este de Bagdad, estalló de alegría al conocer el veredicto. Unas mil personas caminaban, ondeaban banderas, denunciaban a Sadam y alababan a su líder, el religioso radical Muqtada al-Sadr.
El resto de la ciudad se hallaba bajo toque de queda para prevenir reacciones violentas de los simpatizantes de Sadam.