Soria (España). Un camión de transporte de ganado y un autobús repleto de adolescentes que se dirigía a un campamento de verano chocaron ayer en las cercanías de la localidad de Soria, lo que dejó un saldo de al menos 27 muertos y 15 heridos.
El accidente se produjo en la carretera nacional 122 a su paso por la localidad de Golmayo, cercana a Soria.
La policía dijo que el camión, con una carga de cerdos, se desvió de repente y los dos vehículos colisionaron frontalmente. El autobús fue a parar a un terraplén.
Los servicios de emergencia se dirigieron al lugar del accidente y trabajaron frenéticamente para sacar a los sobrevivientes de entre los restos del autobús.
Las ambulancias trasladaron a los heridos, muchos de ellos en estado grave, a los hospitales de la zona.
Las víctimas eran, en su mayoría, estudiantes de entre 14 y 15 años de dos zonas próximas a Barcelona.
Sitio mortal
Veintidós de las víctimas murieron en el lugar del accidente y otras cinco a la llegada a los hospitales.
Entre los fallecidos, se encontraban los conductores del autobús y del camión, además de un profesor de Barcelona.
Los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, mandaron una nota de condolencia a los institutos de los jóvenes.
El arzobispo de Barcelona, Ricard María Carles, expresó su tristeza por "la magnitud de esta tragedia".
Varios estudiantes de uno de los institutos dijeron que no habían ido a la excursión porque no había suficientes plazas en el autobús.
Un portavoz del hospital de Soria expresó que un equipo de psicólogos fue llamado para ayudar a los familiares de las víctimas y a los heridos a sobrellevar el trauma.
La televisión pública española mostró imágenes de cadáveres alineados al borde de la carretera, en medio de cerdos que erraban entre los restos del autobús.
El cuerpo seccionado en dos del conductor del camión fue extraído de la cabina hundida del vehículo cuatro horas después del accidente, constató un periodista en el lugar. La parte delantera del autocar fue completamente destruida y el techo arrancado.
Al final de la tarde los equipos de la guardia civil registraban entre amasijos de hierro ensangrentados y eran constantemente molestados por decenas de cerdos que gruñían entre los restos del accidente.
Los heridos fueron evacuados hacia hospitales de Soria y Zaragoza. Los cadáveres fueron reagrupados en un estadio de Soria para poder ser identificados por equipos de médicos forenses.
El número de ocupantes del autocar y las circunstancias del accidente eran todavía desconocidas al final de la tarde.
El autocar era prácticamente nuevo y entró en servicio en diciembre de 1999, cumpliendo todas las normas de seguridad, precisó el propietario de la compañía Autos Granados, de Cerdanyola del Vallès (Barcelona).