
Madrid, España. Los influencers británicos Andrew y Tristan Tate han sido imputados este viernes en Rumanía por varios delitos, entre ellos tráfico de menores, blanqueo de capitales y por mantener relaciones sexuales continuadas con una menor.
Este viernes se ha conocido la acusación de la Dirección de Investigación del Crimen Organizado y el Terrorismo (DIICOT) de Rumanía contra los hermanos Tate, datada del pasado 31 de agosto, que ordena que los dos acusados, de 39 y 38 años, sean juzgados por “tráfico de menores, blanqueo de capitales continuado, relaciones sexuales continuadas con un menor e influencia en las declaraciones” y “por complicidad en el tráfico de menores, blanqueo de capitales continuado e influencia en las declaraciones”.
A Andrew Tate se le acusa de aprovecharse de una víctima de 15 años, captada con la falsa promesa de entablar una relación romántica con ella. Posteriormente fue llevada a Reino Unido donde, en una vivienda de Luton, fue explotada sexualmente tras someterla a chantajes y amenazas. La mujer estaba sometida a control y vigilancia constantes y también sufrió violencia física, señala la Fiscalía.
Igualmente, considera que el mayor de los hermanos indujo a la menor a participar en actos pornográficos para la producción y distribución de material y realizar actividades en una plataforma de videochat de los que sacaba rédito económico.
Además la Fiscalía de esta institución judicial rumana pide la incautación de cuatro coches de lujo con un valor total estimado de 825.000 euros, según informa la agencia Agerpres.
En un comunicado, el abogado de los hermanos, Eugen Vidineac, ha afirmado que sus clientes rechazan las acusaciones contra ellos. “Examinaremos todos los aspectos de la acusación con el mismo nivel de rigor y impugnaremos cualquier deficiencia probatoria, procesal o jurídica a través del procedimiento judicial correspondiente”, ha esgrimido.
Los ‘influencers’ fueron detenidos el pasado julio en Miami, Estados Unidos, tras ser reclamados por las autoridades británicas por delitos de violación, tráfico, asalto y ofensas relacionadas con imágenes infantiles de carácter indecente así como pornografía extrema tras las declaraciones de cuatro nuevas víctimas.
Los hermanos, conocidos por su época como boxeadores, viven en Rumanía desde 2017 y desde hace cuatro años están en el foco por una investigación criminal relativa al tráfico de personas.
