La tortuga baula, una de las especies más antiguas del planeta, podría desaparecer en una década si la comunidad internacional no adopta decisiones urgentes para protegerla, advirtió esta semana un foro de más de 1.000 especialistas de todo el mundo, reunido en Costa Rica.
De las siete especies de tortugas marinas identificadas, seis están amenazadas de extinción, pero el caso más dramático es el de la baula, cuya población cayó en un 97 por ciento desde 1982, manifestaron los expertos reunidos en el XXIV Simposio Internacional de Tortugas Marinas, que se celebró en San José.
“Las tortugas marinas sirven como mecanismo de alerta para la salud de nuestro oceáno y lo que nos dicen es que la vida marina está en peligro y la situación de las baulas es crítica”, afirmó Roderico Mast, quien es el vicepresidente de Conservación Internacional, uno de las entidades organizadoras del encuentro.
En riesgo
Según Mast, se calcula que en el océano Pacífico del continente americano únicamente quedan unas 3.000 hembras en edad reproductiva de esta especie, que es un verdadero fósil viviente con más de 100 millones de años de antigüedad.
De acuerdo con los especialistas, la principal amenaza a la supervivencia de las tortugas es la captura accidental, producto de métodos de pesca masiva que utilizan los grandes buques, que causan la muerte de unos 40.000 ejemplares por año.
El desarrollo hotelero y la actividad turística descontrolada, así como la captura de huevos en las playas en las que la tortuga desova, son otros de los factores que han incidido en una rápida merma de su población.
“Estamos en un punto crítico en la historia, ya que tenemos la tecnología y la oportunidad de revertir el declive en la vida marina, y particularmente la vida de las tortugas (...) hay tecnología simple y económica para reducir el índice de captura accidental de estas y otras especies”, señaló el presidente de la organización ambientalista Conservación Internacional, Russell Mittermeier.
Según Conservación Internacional, en los últimos 50 años se han reducido en un 90 por ciento las poblaciones de peces depredadores grandes, como el autón y el pez espada.
El ministro de Ambiente costarricense, Carlos Manuel Rodríguez, anunció que el Gobierno de este país emitió un decreto en el que se compromete a proteger un 25 por ciento de su área marítima patrimonial, que es 10 veces mayor (unos 510.000 km²) que su territorio continental, el cual está protegido en esa misma proporción.
En respuesta al compromiso adquirido en el simposio, el Gobierno de Costa Rica decretó la creación de un corredor marítimo de 585.000 km² en el océano Pacífico, como parte de un proyecto de conservación y desarrollo sostenible en el que se han comprometido cuatro países latinoamericanos, anunció el ministro Rodríguez en el encuentro.
El XXIV Simposio Internacional, en el que participaron estudiosos de 78 países, vaticinó que la tortuga baula se extinguirá irremediablemente si la comunidad internacional, los investigadores, los gobiernos y el sector privado no trabajan conjuntamente para impedirlo.