
Más de tres semanas después de la tragedia provocada por el terremoto de 9 grados y posterior sunami, el balance provisional de la Policía se sitúa en 12.157 muertos confirmados y 15.496 desaparecidos, cuyos cuerpos probablemente fueron llevados mar adentro.
La central Fukushima Daiichi (N.°1), ubicada al borde del océano Pacífico, no resistió una ola gigante de 14 metros. El sistema de alimentación eléctrica de los seis reactores se estropeó, deteniendo las bombas de enfriamiento del combustible nuclear. Cuatro reactores empezaron a calentarse de forma peligrosa y esto ocasión explosiones y humo radiactivo.
Tras haber vertido día y noche decenas de miles de toneladas de agua en las instalaciones, los obreros, bomberos y soldados lograron impedir que las barras de combustible se fundieran y evitar así una catástrofe nuclear.
Pero esta operación provocó enormes inundaciones en los locales y las galerías subterráneas, que fueron invadidos por miles de toneladas de agua radiactiva, lo que dificultó el trabajo de reparación de la red eléctrica y circuitos de frío.
La propietaria de la central, Tokyo Electric Power (TEPCO), recordó que el agua contaminada se acumuló en las salas de máquinas, en particular en la del reactor 2, con un índice de radiactividad superior a 1.000 milisieverts por hora, que impide la actividad humana.
“Es necesario trasvasarla a depósitos previstos para el tratamiento de desechos. Pero estos depósitos están llenos de 10.000 toneladas de agua débilmente radiactiva. Hay que sacarla, para hacer sitio”, explicó.
Según TEPCO, esos vertidos, que se realizarán durante cinco días, no son dañinos para la salud.
Mientras, los funcionarios japoneses que asisten a las negociaciones internacionales de la ONU sobre el clima, sugirieron que Japón podría revisar a la baja sus objetivos en la reducción de las emisiones de carbono.
El accidente nuclear obligará a Japón a revisar su ambicioso objetivo de reducir en 25% las emisiones de CO2 antes de 2020, en comparación con el nivel de 1990, dijeron informes de prensa que citan a Hideki Minamikawa, viceministro japonés del Medio Ambiente.