
34 obispos de Chile renunciaron tras reuniones en el Vaticano con el Papa Francisco por encubrimientos en escándalos de abusos sexuales.
“Todos hemos puesto nuestros cargos en manos del Santo Padre para que libremente decida con respecto a cada uno”, informaron Fernando Ramos e Ignacio González, portavoces de la Conferencias Episcopal chilena.
La renuncia se une a la larga lista de hechos relacionados con el caso del sacerdote Fernando Karadima, quien fue suspendido de por vida por la Iglesia Católica.
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Esto es lo que debe saber sobre la histórica decisión y el caso de abusos sexuales que ha conmocionado Chile en los últimos años.
El caso Karadima
Fernando Karadima, de 87 años y con reconocidos vínculos con la élite política y económica chilena, fue sacerdote de la parroquia de El Bosque, al noroeste de Santiago. En el 2010 fueron publicadas en su contra las denuncias de James Hamilton, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz, por abusos sexuales en las décadas de los 80 y 90, acusaciones que él sigue negando.

Se iniciaron investigaciones en el Vaticano y el sistema judicial chileno. En febrero del 2011 el Vaticano declaró a Karadima culpable, fue suspendido de forma permanente y enviado a cumplir con una “vida de oración y penitencia”.
La justicia chilena confirmó la veracidad de las denuncias, pero en noviembre de 2011 declaró el sobreseimiento de la causa por la prescripción de los delitos.
En el 2013 los denunciantes interpusieron una demanda civil contra el arzobispado de Santiago por su negligencia frente al caso, y pedían 450 millones de pesos de indemnización, alrededor de ¢407 millones. En el 2017, la justicia rechazó la demanda por falta de pruebas.
Las reuniones en el Vaticano
Tras la visita de Francisco a Chile en enero, el Vaticano confirmó la existencia de nueva información en el caso y el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, reconocido por sus investigaciones sobre abusos sexuales en la Iglesia, fue enviado a hablar con los denunciantes.
El reporte entregado por Scicluna motivó las reuniones con los obispos, llevadas a cabo del 14 al 17 de mayo. El informe revela el encubrimiento de crímenes sexuales de altos mandos de la Iglesia Católica chilena.
El documento que entregó el Pontífice a los obispos indica que algunos religiosos expulsados de sus diócesis por abusos simplemente fueron transferidos a otras e incluso recibían cargos que implicaban un mayor contacto cotidiano con menores de edad.

Tras recibir el reporte los obispos confirmaron su renuncia. Entre los dimitidos están varios acusados por encubrir los actos de Fernando Karadima.
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Pese a la renuncia, los obispos mantendrán sus cargos hasta que el Papa anuncie nuevas medidas.
La polémica de Juan Barros
Juan Barros, uno de los obispos que renunció, fue cercano a Karadima y uno de los más señalados por complicidad en el caso. En el 2015, el Papa recibió una carta de un denunciante, Juan Carlos Cruz, en la que externaba a Bergoglio las acusaciones sobre Barros.
Francisco no respondió la carta y ese mismo año defendió al prelado frente a un grupo de chilenos en la Plaza de San Pedro, poco después de que Barros asumiera como obispo de Osorno, donde fue recibido hostilmente por los locales.

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En su viaje a Chile Francisco afirmó que las acusaciones contra Barros eran “calumnias”. “El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar”, dijo.
Tras conocer los resultados de las indagaciones de Scicluna, donde Barros apareció involucrado, el Papa reconoció “graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada” en una carta enviada a la Conferencia Episcopal chilena.