
Madrid, España. El Senado de Filipinas ha vivido este miércoles un tiroteo en su interior, en el que se encuentra el senador filipino Ronald Dela Rosa, reclamado por la Corte Penal Internacional (CPI), al ser considerado el cerebro de la guerra contra las drogas del expresidente Rodrigo Duterte y uno de sus principales aliados, y que se resiste a su detención.
El presidente de la Cámara, Alan Peter Cayetano, ha confirmado el incidente ocurrido en las instalaciones del Senado, si bien no queda claro de momento el origen de los disparos. “No sabemos qué está pasando, ahora todo el mundo está encerrado en sus despachos, no podemos salir. No podemos garantizar la seguridad del resto de nuestro personal”, ha señalado en declaraciones en un video en redes sociales recogidas por el portal de noticias Philstar.
Este incidente, que no deja víctimas por el momento, se produce cuando Dela Rosa se resiste a su detención y lleva desde el lunes atrincherado en las instalaciones del Senado, donde cuenta con el apoyo y protección de un nutrido número de aliados, incluyendo el propio Cayetano.
PUTUKAN SA SENADO
— The Philippine Star (@PhilippineStar) May 13, 2026
DEVELOPING STORY: Gunfire erupted at the Senate late Wednesday evening following a lockdown. Armed units have since been deployed throughout the premises.
This comes after a Facebook Live broadcast by Senator Bato dela Rosa, in which he announced his imminent… pic.twitter.com/Pe93AOeaXP
En su mensaje, el presidente ha incidido en que “no va a abandonar” al senador, alegando que caben recursos legales contra la orden de detención, y denunciado que la institución está “bajo ataque”.
Este lunes se hizo pública la orden de arresto de la CPI, que ya había sido emitida de forma confidencial el pasado mes de noviembre, contra el senador filipino.
Dela Rosa está acusado de haber cometido crímenes de lesa humanidad entre julio de 2016 y abril de 2018, periodo en el que habrían muerto al menos 32 personas en el marco de los fuertes dispositivos policiales puestos en marcha en el marco de la política de la Administración Duterte.
Como alto cargo de la Polícia Nacional de Filipinas, la CPI le atribuye la participación en “un plan común que se extendió aproximadamente desde el 1 de noviembre de 2011 hasta el 16 de marzo de 2019 para asesinar a presuntos delincuentes en Filipinas (incluidos aquellos percibidos o presuntamente asociados con el consumo, la venta o la producción de drogas)”.
