DILI (AFP) - Por primera vez desde la independencia, en 2002, los habitantes de Timor Oriental, antigua colonia portuguesa que Indonesia ocupó durante 24 años, se preparan para elegir el lunes, en un clima de gran inquietud, al sucesor del carismático presidente actual, Xanana Gusmao.
Los comicios, llenos de incertidumbre, se realizarán en un ambiente tenso ya que Timor Oriental, una joven y muy pobre nación, se ha visto desestabilizada desde hace un año por brotes de violencia.
Un total de 232 observadores extranjeros, 1.655 policías de las Naciones Unidas y un millar de militares de una fuerza internacional intentarán que las elecciones se desarrollen sin fraudes ni enfrentamientos.
Ocho candidatos se disputan la presidencia, entre ellos el actual primer ministro, y premio Nobel de la Paz, José Ramos-Horta, quien es un allegado al actual jefe del Estado, el ex guerrillero independentista Xanana Gusmao, quien a su vez se ve convertido, en unos meses, en... primer ministro.
Los otros postulantes que tienen posibilidades son Fernando Lasama, del Partido Demócrata (PD) y Francisco Guterres (alias Lu-Olo), del Frente Revolucionario de Timor Oriental Independiente (FRETILIN), de inspiración marxista, que simboliza la lucha independentista de los timorenses orientales.
Si bien Guterres se apoya en la presencia del FRETILIN en el país, Lasama espera, como Ramos-Horta, ganar los votos de los decepcionados por la antigua dirección del FRETILIN, encarnada por el ex primer ministro Mari Alkatiri.
En los últimos días, los desfiles de militantes de diferentes partidos han sido blancos de piedras o de flechas, algunas envenenadas, lanzadas por grupos rivales. Los gendarmes portugueses o los soldados australianos intentan impedir que se agraven los enfrentamientos, tarea ardua en el ambiente actual.
El diagnóstico es simple: "hay, en primer lugar, inestabilidad. Segundo, hay una fuerte pobreza. Tercero, no hay inversión en las zonas rurales. Cuarto, hay un alto índice de desempleo. ¿Quién quiere seguir viviendo así?", resume el ministro de Relaciones Exteriores, José Luis Gutteres.
En este contexto, el jefe del Estado teme que haya incidentes. "Un grupo lanzará provocaciones, como lo ha hecho hoy, ayer y en el pasado", declaró a la AFP el presidente Gusmao, sin nombrar al FRETILIN, al que ha criticado en forma reiterada en las últimas semanas.
Para neutralizar al FRETILIN, Gusmao y Ramos-Horta esperan que una mayoría de los 520.000 electores se identifiquen con un nuevo partido, el Congreso Nacional para la Reconstrucción de Timor (CNRT).
"Pienso que el CNRT puede convocar de nuevo, para poder reconstruir este país y cerrar las heridas", dijo a la AFP Ramos-Horta.
La historia reciente de Timor está marcada por la violencia.
En 1974, durante la Revolución de los Claveles, en Portugal, los nuevos dirigentes lusitanos liberan las colonias. En 1975, el FRETILIN proclama la independencia. El 7 de diciembre, Indonesia invade el territorio, que anexará en julio de 1976. Ni la ONU ni Portugal reconocen esta anexión.
Los combates entre el brazo armado del FRETILIN y el ejército indonesio no cesarán. La represión indonesia será brutal. Un tercio de los habitantes morirá, muchos de enfermedades y hambre, una cifra que Yakarta cuestiona.
En 1991, tras una matanza, el mundo se interesa por la suerte de este territorio, cuya lucha se encarna en el jefe de la guerrilla, Xanana Gusmao.
Tras la caída del dictador indonesio Suharto, en 1998, su sucesor, Jusuf Habibie, lanza un referéndum sobre la autonomía. El 1999, casi el 80% de los timoreses vota por la independencia, lo que desata la violencia: 1.400 personas son asesinadas y el 80% de la infraestructura del país destruida.
La ONU administró el territorio a partir de ese momento y hasta 2002. El 20 de mayo de ese año, el Timor Oriental accedió a la independencia.
© 2007 AFP