
La India reconoció ayer, por vez primera en su historia, al Tíbet como “parte integrante de China”, asunto que enturbió las relaciones entre estos dos países desde la década de los años 50 del siglo XX, informó la agencia oficial Xinhua.
“El Tíbet es parte inalienable del territorio de la República Popular de China”, señaló la Declaración Conjunta emitida por ambas partes con ocasión de la visita oficial del primer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, a China.
Aunque el Gobierno indio se había mostrado fiel en el pasado al principio “Un país, dos sistemas” en el caso de Taiwán, nunca había reconocido explícitamente que este territorio del Himalaya perteneciera a China Popular.
Además, añadió el documento, “la India se compromete a impedir cualquier actividad política por parte de grupos tibetanos residentes en su territorio que tengan por objetivo dañar los intereses de China”.
La visita del primer ministro indio a China tiene una gran importancia ya que, además de ser la primera por parte de un jefe de Estado indio en la última década, podría poner fin a 50 años de tensiones entre los dos países más poblados del planeta.
La declaración, que fue suscrita por los primeros ministros chino, Wen Jiabao, e indio, Vajpayee, también subraya el compromiso que hacen ambas partes a la hora de “mantener la paz en la frontera y solucionar sus disputas de manera amistosa”.
La figura del Dalai Lama, líder político y religioso de la comunidad tibetana en el exilio y que ha vivido en el norte de la India desde 1959, ha sido una continua fuente de fricciones entre ambos gobiernos.
Un total de 120.000 tibetanos residen en el exilio en Dharmsala, norte de la India, donde disfrutan de total libertad para celebrar actos políticos y religiosos.
Vajpayee también se reunió ayer con el expresidente chino Jiang Zemin, en la actualidad al frente de la Comisión Militar Central (máximo órgano castrense).
Jiang auguró que “el futuro de las relaciones entre los dos países más poblados y las dos economías en desarrollo más importantes del mundo, es prometedor”.
Según los observadores, China y la India han decidido aparcar durante esta histórica visita sus diferencias en relación con el conflicto indo-pakistaní de Cachemira y a sus innumerables disputas fronterizas, para centrarse en el desarrollo de sus relaciones económicas.