8 enero, 2017
Soldados de la ONU patrullan entre los edificios abandonados dentro de la Línea Verde, que divide Nicosia en dos partes.
Soldados de la ONU patrullan entre los edificios abandonados dentro de la Línea Verde, que divide Nicosia en dos partes.

Nicosia

Los dirigentes chipriotas griego y turco reanudan el lunes en Ginebra negociaciones de paz, consideradas una oportunidad histórica para poner fin a más de 40 años de división de la isla mediterránea, aunque su resultado es incierto.

"Existe una real oportunidad de que 2017 sea el año en el que los chipriotas decidan por sí mismos dar vuelta una página de la historia", declaró el enviado de la ONU para Chipre, Espen Barth Eide, en su mensaje de año nuevo.

El presidente grecochipriota, Nicos Anastasiades, expresó este domingo su confianza antes de viajar a Suiza. Por su lado,el dirigente turcochipriota Mustafa Akinci dijo que iban a Ginebra con un espíritu positivo.

Las Naciones Unidas no han ahorrado esfuerzos para volver a encarrilar el proceso de negociaciones iniciado en mayo del 2015 y que pareció derrumbarse el 22 de noviembre. Reunidos entonces en Suiza, Anastasiades y Akinci solo pudieron constatar su desacuerdo.

Ahora han aceptado reanudar las conversaciones, pese a que persisten divergencias cruciales por resolver para poner fin a uno de los más viejos conflictos del mundo.

Territorio dividido. Chipre, que tiene un millón de habitantes, está dividida desde 1974, cuando el Ejército turco invadió el norte de la isla en reacción a un golpe de Estado de chipriotas griegos que pretendían unir el país a Grecia, lo que generaba gran inquietud entre la minoría turcochipriota.

La invasión provocó el desplazamiento entre el norte y el sur de decenas de miles de personas (162.000 chipriotas griegos y 48.000 chipriotas turcos) que tuvieron que abandonar súbitamente sus bienes.

Alambradas frente a un edificio abandonado en la zona de amortiguamiento de la ONU, Línea Verde, que dividen dos sectores a Nicosia.
Alambradas frente a un edificio abandonado en la zona de amortiguamiento de la ONU, Línea Verde, que dividen dos sectores a Nicosia.

Hoy, la República de Chipre, miembro de la Unión Europea desde 2004, solo ejerce su autoridad sobre la parte sur, donde viven chipriotas griegos.

Los turcochipriotas viven en el norte, donde se ha autoproclamado la República Turca de Chipre del Norte (RTCN), solo reconocida por Turquía.

Una futura solución de paz pasa por la creación de un Estado federal con dos entidades, chipriota turca y chipriota griega, cuyas fronteras hay que fijar.

Los chipriotas turcos, que eran 18% de la población de la isla antes de la partición, controlan actualmente más del 36% del territorio.

Puntos de discordia. En las últimas negociaciones, Anastasiades habría propuesto que la futura entidad turcochipriota obtuviera 28,2% del territorio. Akinci reclamaría un 29,2%. Pero las divergencias persisten sobre otros temas espinosos, como el proceso de restitución, compensación o intercambio para los propietarios expropiados de sus bienes.

Una vieja tienda ubicada dentro de la zona de amortiguamiento establecida por la ONU, la Línea Verde, que divide las zonas griega y turca de Nicosia.
Una vieja tienda ubicada dentro de la zona de amortiguamiento establecida por la ONU, la Línea Verde, que divide las zonas griega y turca de Nicosia.

Por ejemplo, varias propiedades de grecochipriotas en el norte están ahora ocupadas por turcochipriotas, colonos turcos o extranjeros. Lo inverso ocurre en el sur, con algunas propiedades que pertenecieron a turcochipriotas ocupadas por chipriotas griegos.

Este asunto tiene una importancia crucial para ambas comunidades, y un eventual acuerdo de paz será sometido a referendo en cada lado de la isla. Un anterior plan de paz establecido bajo la égida de las Naciones Unidas fue rechazado en el 2004 por los grecochipriotas.