Berlín. AFP. Pese a las críticas en Europa y en su país, la canciller alemana Angela Merkel reafirmó su política migratoria y reiteró que la llegada de más de un millón de migrantes es una oportunidad para Alemania.
“Estoy convencida de que, si se aborda correctamente, la gran tarea actual que consiste en recibir e integrar a tanta gente es una oportunidad para el mañana”, dijo Merkel en su último mensaje del 2015, que fue difundido el jueves por la televisión y fue comunicado con anticipación a la prensa.
En el mensaje, que por primera vez fue difundido en Internet con subtítulos en árabe, Merkel reconoció que la acogida de nuevos migrantes costará dinero y exigirá esfuerzos de integración.
Al mismo tiempo, la canciller exhortó a la unidad de los alemanes y fustigó los múltiples discursos y la violencia contra los migrantes.
La dirigente pidió a los alemanes a desoír a quienes “con frialdad, e incluso con odio en sus corazones, reclaman el derecho exclusivo a ser considerados alemanes y buscan marginar a los demás”.
Una declaración considerada como una alusión al movimiento de extrema derecha Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente.
Tras 25 años de la reunificación, Alemania es suficientemente “fuerte” para enfrentar el desafío de la migración, porque “es evidente que debemos ayudar y recibir a los que buscan un refugio en nuestro país”, manifestó Merkel.

Esa declaración, al cabo de su año más difícil desde que asumió el poder hace una década, constituye una firme negativa a los que, incluso dentro de su propio partido, exigen un cambio de política migratoria.
Sus críticos , en Hungría, Polonia y otros países, consideran que Merkel precipitó la llegada masiva de migrantes.