Al menos 459 personas murieron y unas 2.407 resultaron heridas cuando el más poderoso terremoto en golpear Argelia en años remeció la capital y ciudades vecinas, dijo anoche la televisión estatal.
El sismo, de magnitud 6,7 en la escala abierta de Richter, ocurrió en la tarde de ayer, haciendo salir a las calles a aterrorizadas familias en Argel y otras ciudades a lo largo de la costa del Mediterráneo.
La televisión argelina dijo en un reportaje en vivo desde la localidad de Boumerdes que muchas personas se encontraban en las calles “con un alto estado de pánico”. “Hay mucha gente bajo los escombros”, expresó el reportero.
Destrucción
La televisión también dijo que un pequeño hospital se había derrumbado en Boumerdes, pero no dio mayores detalles.
“Partes de los edificios han colapsado. Hay escombros por todos lados. Decenas de jóvenes están escarbando entre los escombros con sus manos para sacar a la gente de los edificios”, indicó el reportero de Reuters Hamid ould Ahmed desde un sector pobre del centro de la ciudad.
La televisión argelina mostró muros abiertos, montones de escombros y personas heridas en un hospital, incluyendo un niño con su cabeza vendada y sangre en su cara.
“La gente corría por las calles presa del pánico pero no pudimos ver ningún daño. Duró varios segundos”, dijo un corresponsal de Reuters por teléfono desde un elevado hotel en el centro de Argel. El edificio se sacudió fuertemente.
El terremoto también se extendió por toda la región central del norte de Argelia, donde vive la mayor parte de los 32 millones de habitantes del país.
En la noche se sintieron unas 200 réplicas en el norte de Argelia y las autoridades advirtieron que podrían ocurrir más.
El Centro Geológico Nacional de Información de Terremotos de Estados Unidos dijo que el epicentro del sismo fue localizado cerca de la población de Thenia, 70 kilómetros al este de Argel, y a unos 10 kilómetros de profundidad.
El instituto estadounidense dijo que el terremoto tuvo una magnitud de 6,7 en la escala de Richter y que fue el mayor en golpear el país norafricano desde 1980, cuando un sismo mucho mayor, de magnitud 7,7, mató al menos a 4.500 personas en el oeste del país.
El presidente Abdelazis Bouteflika presidió un comité de desastres y envió al Ministro del Interior a inspeccionar los lugares más afectados.