No hay asesoría consistente acerca de cómo desechar los termómetros de mercurio que se usan para cuantificar la fiebre, instrumentos que se consideran como posibles riesgos para la salud y para el medio ambiente, según un informe publicado ayer.
Investigadores del Colegio de Farmacia de la Universidad Rutgers y la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey, dijeron que habían preguntado sobre el desecho de termómetros a 80 grupos diferentes, incluidas las agencias de salud pública.
Esto después que la Academia de Pediatría de Estados Unidos recomendara en el 2001 que los profesionales de la salud y los consumidores dejaran de usar instrumentos de mercurio.
De las personas entrevistadas, 36 recomendaron tirar el termómetro a la basura, 19 sugirieron desechar el instrumento en un sitio específico, como en un centro de desechos peligrosos, y 19 dijeron que no sabían y sugirieron consultar a alguien más, según reveló el informe.
Desechos peligrosos
La respuesta correcta es manejar estos instrumentos como desechos peligrosos, añadió el informe.
"Con la recomendación (de la Academia de Pediatría) de eliminar los termómetros con mercurio, los profesionales de la salud deben estar alerta y seguir la técnica adecuada de desecho", dijo el informe, publicado en la edición de mayo de la revista Pediatrics.
"Por desgracia, aunque la mayor parte del sistema de atención a la salud y la comunidad ambientalista creen que el mercurio no debe pasar al medio ambiente por temor a que dañe la vida silvestre y también a los humanos, como se observó en nuestro sondeo, no existe asesoría uniforme de los departamentos de salud, así como de los centros de desechos peligrosos y de reciclado", sostuvo.
"Debe haber un enfoque uniforme para desechar todos los productos que contengan mercurio si queremos que haya una forma efectiva de mantener al mercurio fuera del ambiente", agregó. "Los funcionarios de salud pública y las compañías de control de desechos sólidos deben tener uniformidad en sus medidas para los desechos de mercurio".