
NAGANO, Japón (AFP) Miles de chinos y varias decenas de nacionalistas japoneses se increparon e incluso llegaron a las manos la mañana del sábado al paso de la llama olímpica en Nagano (centro), y al menos un estudiante chino resultó herido, comprobaron periodistas de la AFP.
Una marea de banderas rojas chinas llenaba las calles de la ciudad que acogió los Juegos Olímpicos de invierno en 1998. También ondeaban decenas de banderas tibetanas y algunas japonesas por encima de la muchedumbre congregada a lo largo del recorrido.
Grupos nacionalistas japoneses de extrema derecha gritaban "chinos, fuera" y enarbolaban la antigua bandera imperial de Japón.
Un estudiante japonés resultó herido de poca consideración en la frente en un breve enfrentamiento con nacionalistas japoneses y fue trasladado al hospital.
La televisión japonesa mostró a un joven, que parecía chino, sentado en el suelo, con heridas en la cabeza y sangre en el rostro, rodeado de manifestantes chinos que lo habían rodeado con una bandera roja china.
Un fotógrafo de la AFP presenció una pelea a patadas y puñetazos cuando un hombre, del que se ignoraba la nacionalidad, la emprendió a patadas con los seguidores chinos, que replicaron con palos de banderas hasta que la policía japonesa consiguió separarlos, en las inmediaciones de la estación de Nagano.
El relevo fue interrumpido cuando manifestantes antichinos arrojaron proyectiles contra el portador de la antorcha, inmediatamente protegido por policías japoneses con chándal blanco equipados con escudos de plástico transparente.
Algunos extremistas, que enarbolaban pancartas que proclamaban "Vergüenza para China" y grandes banderas tibetanas, intentaron romper el cordón de seguridad, pero lo impidieron policías uniformados, mientras seguidores chinos gritaban "deténganlos, deténganlos" a los policías. Uno de los oponentes fue detenido por la policía, constató un periodista de la AFP.
Un poco más tarde, un hombre que llevaba una bandera tibetana logró saltar por encima de la barrera de seguridad y corrió hacia la llama antes de ser detenido en seco por varios miembros de los servicios de seguridad.
Sólo dos policías del Ejército chino con chándal blanquiazul estaban presentes al lado de la llama, de acuerdo con la voluntad de las autoridades japonesas. La omnipresencia de estos policías chinos en Londres, París y San Francisco habían provocado una viva controversia y atizó la cólera de los manifestantes antichinos.
Más de 3.000 policías fueron desplegados en las calles de Nagano, un dispositivo re3servado en general a una visita del emperador de Japón.
"Al principio no pensaba venir porque no tenía tiempo ni dinero", confió Xin Xin, estudiante chino de 24 años, con una bandera china en la mano.
"Pero han sucedido muchas cosas estas últimas semanas. Debíamos venir aquí para apoyar los Juegos Olímpicos de Pekín", dijo.
Las manifestaciones antichinas y protibetanas que puntuaron el paso de la llama en el extranjero provocaron una reacción patriótica entre los chinos, que empezaron a movilizarse en masa desde que pasó por Australia.
China, que mantiene con Japón unas relaciones con frecuencia tensas, es blanco privilegiado de las organizaciones japonesas de extrema-derecha.
La etapa de Nagano estuvo precedida la mañana del sábado por una oración en el templo Zenkoji para honrar la memoria de los chinos y tibetanos muertos en los disturbios y represión de mediados de marzo en Tíbet. Unas 300 personas rezaron en silencio mientras 20 monjes con túnicas de color naranja leían los nombres de las víctimas, puntuados por un gong.
Robert Ménard, secretario general del grupo francés de defensa de los derechos humanos Reporteros sin Fronteras (RSF), viajó a Nagano para expresar su oposición al régimen comunistas chino.
Vestido con la camiseta de RSF con cinco esposas en lugar de los aros olímpicos, Ménard asistió a la primera oración de la mañana, invitado por el monje superior del templo y participó luego en una breve sentada fuera del templo.
© 2008 AFP