El fuerte sismo que causó el domingo 44 muertos y más de 300 heridos en el oeste de Turquía reactivó el temor de que el país, amenazado permanentemente por ese tipo de flagelos, sea víctima de sacudidas aún mas violentas, mientras se desarrolla una polémica sobre las escasas medidas preventivas adoptadas.
Los trabajos de salvamento culminaron ayer en la región de Boldavin, epicentro del sismo de 6 grados de magnitud en la escala abierta de Richter (graduada ficticiamente hasta 9 para efectos de comparación) y los socorristas no pudieron encontrar ningún sobreviviente entre los restos.
El principal problema que se plantea ahora es alojar a las miles de personas sin techo que pasaron la noche del domingo al lunes alrededor del fuego o, para los más afortunados, en tiendas de campaña, con temperaturas de 10 grados bajo cero.
Este nuevo sismo hizo resurgir la polémica sobre las medidas preventivas y la calidad de la construcción de los edificios iniciada desde los dos terremotos que en 1999 causaron más de 20.000 muertos en el noroeste del país.
"Incluso, algunos edificios nuevos se desplomaron", destacaba ayer el diario islamita moderado Zaman , "lo cual prueba que todavía no hemos utilizado la experiencia de los terremotos de agosto y noviembre de 1999".
"Los especialistas dijeron que se producirían nuevos sismos en Turquía y urgieron a tomar medidas. Pero las autoridades no han tomado las medidas suficientes", estimó el diario.
La mala calidad de la construcción y el incumplimiento de las normas de seguridad contribuyeron ampliamente al trágico balance de víctimas de los terremotos de 1999.
Según los especialistas, es muy probable que haya uno o varios sismos de magnitud 7 en la escala de Richter en la falla del norte de Anatolia, que pasa debajo del mar de Mármara, a solo algunos kilómetros de Estambul.
El sismólogo Ahmet Mete Isikara, muy popular en Turquía, afirmó que la Comisión de Control de los Edificios no cumple con sus obligaciones de control en la región afectada por el sismo y en todo el país. No controlar los edificios en Anatolia equivale a un "crimen", dijo Mete Isikara.
"En mi opinión, el problema más importante de Turquía no es la economía, sino los desastres naturales, y sobre todo los sismos", agregó Isikara.
"Si hubiéramos adoptado medidas y construido edificios más sólidos, si hubiésemos aprendido, no hubiéramos tenido 20.000 muertos en 1999 y $12.000 millones en daños", aseguró el experto.