26 agosto, 2009
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Nueva York, AFP. El Senador Edward 'Ted' Kennedy, que murió este martes a los 77 años, fue a la vez una figura controvertida y un pilar de la política estadounidense de las últimas décadas, cuya muerte corre el telón de una era donde los Kennedy fueron sinónimo de poder.

Edward Kennedy, al igual que sus hermanos, representó a la elite rica y educada en las mejores universidades, condición que según sus detractores le permitieron salirse con la suya en varios escándalos de la vida privada.

También su vida estuvo marcada por la tragedia, con los asesinatos del presidente John F. Kennedy en 1963 y de su otro hermano mayor, el senador y ex fiscal general Robert Kennedy, en 1968.

Y hacia el final de su vida, tras casi cinco décadas como senador demócrata, Edward Kennedy se ganó la admiración de todos los sectores por su empeño en seguir ejerciendo la función legislativa a pesar de tener cáncer de cerebro.

Edward Moore Kennedy, mejor conocido como Ted Kennedy, nació el 22 de febrero de 1932 en una familia de católicos practicantes encabezada por el banquero Joseph Kennedy Sr. y su esposa Rose.

El menor de nueve hijos, graduado en Harvard, rápidamente se puso a la altura de las ilustres carreras de sus hermanos mayores.

En 1962 ganó un curul en el Senado en el liberal Estado de Massachusetts, que había dejado vacante su hermano al ser electo presidente. Se ganó una reputación de legislador agresivo en causas como migración, el derecho al voto o el control de armamentos.

Pero la edad de oro de los hermanos Kennedy fue brutalmente segada por una serie de tragedias y de mala suerte que terminó acuñando el término popular de la "Maldición de los Kennedy".

En 1964, al año siguiente del asesinato de John F. Kennedy en Dallas (Texas), Ted Kennedy escapa por poco a la muerte en un accidente de avión donde murieron un ayudante y el piloto.

El asesinato de su hermano Robert, en pleno ascenso de su aspiración presidencial, dejó a muchos esperando que Ted retomase la antorcha.

Pero sus posibilidades de acceder a la Casa Blanca quedaron seriamente comprometidas al año siguiente, en 1969, cuando su automóvil cayó de un puente en Chappaquiddick (Massachusetts), muriendo su acompañante Mary Jo Kopechne.

El escándalo surgió cuando se reveló que Kennedy había salido nadando del auto, dejando atrás al cuerpo de Kopechne, y no informó acerca del fatal accidente sino hasta el día siguiente.

El joven senador fue condenado a dos meses de libertad condicional por huir del lugar del accidente y finalmente ganó una fácil reelección en el Senado.

Pero el incidente manchó para siempre su imagen y es considerado como la principal razón por la cual postergó presentarse como candidato a presidente, antes de perder la investidura demócrata frente a Jimmy Carter en 1980.

La reputación de borracho y mujeriego siguió persiguiendo a Kennedy.

El mundillo de Washington abunda en anécdotas que lo pescan 'in fraganti' con una mujer en el piso de un restaurante o de saliendo a la caza de ayudantes parlamentarias por los corredores del Capitolio con otro senador.

También vivió momentos difíciles en su casa, cuando su hijo a raíz de un cáncer sufrió una amputación de pierna o cuando se separó de su esposa Joan tras 22 años de casamiento.

En 1991, la carrera de Kennedy sufrió otro golpe cuando su sobrino William Smith fue acusado de violación.

A pesar de que Smith fue absuelto, la denunciante dañó la reputación del senador al prestar testimonio y revelar que había salido de farra junto a Smith la noche del supuesto ataque.

Kennedy publicó un mea culpa sobre las "faltas de conducta en mi vida privada" en 1991 y al año siguiente se volvió a casar, rehizo su carrera y se presentó a la reelección en 1994.

Durante la turbulenta presidencia de George W. Bush (2001-2009), Kennedy emergió como un prominente opositor a la invasión de Irak. Acusó a Bush de exagerar las amenazas planteadas por Saddam Hussein y comparó a las políticas de Bush a la guerra de Vietnam bajo Richard Nixon.

Kennedy salió nuevamente al primer plano de la política estadounidense en la elección de 2008 con el crucial apoyo de su familia a Barack Obama, una figura que algunos consideraron como una versión moderna de JFK.

El debate acerca de la reforma del sistema de salud impulsada por Obama fue el terreno de su última batalla política, que calificó como "la causa de mi vida".

Su salud comenzó a flaquear al final de su vida. Le fue diagnosticado un cáncer de cerebro en 2008 y sufrió un desmayo durante la ceremonia de investidura de Barack Obama el 20 de enero pasado.

Este agosto murió su hermana Eunice, fundadora de los Olímpicos Especiales. Unos días más tarde, Kennedy estaba tan débil que no pudo asistir en Washington a la entrega de la Medalla de la Libertad por Obama, enviando a sus hijos a aceptar la condecoración en su nombre.

A Kennedy sobreviven su segunda esposa Victoria y sus tres hijos: Kara, Edward Jr, y Patrick, miembro de la Cámara de Representantes.