Con el inglés y el holandés como lenguas oficiales, respectivamente, la barrera lingüística se ha sumado al aislamiento físico erigido por la falta de carreteras y puentes desde estas dos excolonias británica y holandesa con el resto del continente, por lo que no han tenido otra alternativa que abrir puertas al mar.
"La realidad territorial es que pertenecemos a Sudamérica, pero Surinam ha estado más orientado comercialmente con Holanda y Estados Unidos", afirmó el embajador de dicho país para Mercosur, Rupert L. Christopher. Explicó así la política delineada por el canciller de su país, Clement Rohee, que no ve en la lengua ninguna barrera a la integración, como no lo ha sido en la Unión Europea.
La construcción de carreteras y puentes, uno de los pilares del plan de acción que los doce presidentes tienen previsto firmar el próximo 1° de setiembre, podrá acercar Paramaribo y Georgetown, así como la Guyana francesa, entre sí y con el resto del continente, y subsanar este aislamiento histórico, salpicado aún de contenciosos territoriales que enturbian las relaciones de los países del área.
Tanto Guayana como Surinam tienen en sus respectivas estrategias un punto común: la construcción de carreteras que les permitan el acceso por tierra entre sí y con Venezuela y Brasil, para reducir los costos del transporte de su producción.