El jefe de la policía colombiana, el general Rosso José Serrano, que encabezó la lucha contra los carteles cocaineros de Cali y Medellín, dejará tras de sí 40 años de actividad y seis como director de la institución.
Serrano (de 57 años) es considerado por Estados Unidos como "el mejor policía del mundo", debido a su lucha vigorosa contra el narcotráfico, y en varias ocasiones fue el encargado de revitalizar las relaciones entre Bogotá y Washington.
De acuerdo con los comentaristas, el jefe policial jugó un papel determinante para que no se deterioraran los vínculos con Estados Unidos durante el gobierno del presidente colombiano Ernesto Samper (1994-98), acusado de haber aceptado un millonario aporte de los traficantes de cocaína para financiar su campaña electoral que lo llevó al poder.
Serrano asumió la dirección del organismo policial a finales de 1994, tras regresar de Estados Unidos, donde había sido nombrado en un cargo diplomático por el expresidente César Gaviria (1990-94).
Previamente, como comandante de la fuerza antidrogas, Serrano lideró la lucha contra el temible cartel de Medellín, que culminó en 1993 con la muerte de su líder, Pablo Escobar, en un enfrentamiento a tiros con la Policía.
Al asumir la dirección de la Policía Nacional, Serrano se comprometió a desarticular el cartel de Cali, lo que cumplió al poner tras las rejas, en sólo seis meses, a sus principales jefes, los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, presos en Bogotá desde 1995.
Los golpes asestados por Serrano al cartel de Cali incluyeron la captura de sus otros prominentes capos, entre ellos José Chepe Santacruz y Hélmer Pacho Herrera.
Sus continuos éxitos en la lucha contra los cárteles del narcotráfico fueron acompañados de una estrategia para depurar la institución policial, que según fiscales y agentes antidrogas norteamericanos había sido penetrada por la mafia de las drogas.
Ese campaña incluyó el despido de más de 10.000 oficiales, suboficiales y agentes de la institución.