Muchas preguntas permanecían sin respuestas ayer al día siguiente del baño de sangre en el parlamento cantonal de Zug (centro), en el que tres miembros del ejecutivo y 11 parlamentarios fueron abatidos por un tirador loco.
"No sabemos cómo este hombre, Friedrich Leibacher, de 57 años, consiguió esas armas: un fusil de asalto 90 de la marca suiza SIG, un fusil de repetición, una pistola y un revólver", declaró el jefe de la policía, Urs Hurlimann.
El hombre, que irrumpió el jueves en la gran sala de reunión del parlamento local, iba vestido de combate, lo que parecía un uniforme.
Llevaba una camisa gris, una chaqueta negra con la inscripción "polizei" (policía) en la espalda, un cinturón de cuero, botas de combate y una visera de béisbol con el escudo del cantón de Zug.
La policía no proporcionó ninguna foto de Friedrich Leibacher.
Según la policía, Leibacher tenía tres permisos de armas, expedidos en 1996 y 1998. "El fusil de asalto no provenía del ejército suizo", añadió.
Según el juez de instrucción Roland Schwyter, el autor de la matanza había estado casado y tenía una hija. Vivía solo en un apartamento de Zurich, y había trabajado hasta el año pasado como empleado de comercio.
El hombre había sido ya condenado por la justicia de Zug en 1970 por varios delitos, especialmente delitos sexuales con niños, falsificación de títulos y malversaciones.
Leibacher, calificado de "pendenciero obstinado" por el juez de instrucción, depositó una "avalancha de quejas" que fueron clasificadas sin continuidad.
"No ordenamos un examen psiquiátrico porque hacía falta hacer demasiado para llegar hasta ahí", declaró ayer el juez.
Estupor
Ayer la ciudad de Zug comenzaba a darse cuenta de lo que había sucedido la víspera.
Decenas de pequeñas velas estaban encendidas en la plaza del parlamento cantonal, un edificio neoclásico a los bordes del lago Zug.
Unos escolares desfilaron en silencio ante el edificio, escoltados por las fuerzas del orden, depositando flores por diferentes lugares. El próximo lunes, todas las administraciones y las escuelas del cantón se mantendrán cerradas en señal de duelo y se celebrará un oficio religioso en memoria de las víctimas en la iglesia Sankt Michael de Zug.