
Zúrich, Suiza. AFP. Los suizos se mostraron ayer divididos sobre la abolición de los privilegios fiscales a los ricos exiliados, con el cantón de Basilea-Campiña que decidió poner fin a estas ventajas mientras en Berna decidieron mantenerlo aunque con condiciones.
El cantón de Berna cuenta con unos 230 ricos extranjeros que se benefician de este sistema de imposición basado en el tren de vida y los gastos del contribuyente y no en sus ingresos reales.
Para muchos habitantes, el fin de la tarifa fiscal habría provocado un éxodo de los ricos extranjeros cuya presencia es vital para la economía local.
No obstante, la decisión de mantener los privilegios, causó descontento en otros sectores.
“Se está robando a la comuna, al cantón de Berna y a la Confederación. Esas tarifas se han convertido en un negocio para muchos fiduciarios. En Gstaad, encontramos por ejemplo 13 familias griegas multimillonarias que pagan unos impuestos ridículos, es un escándalo”, se lamentó en la prensa suiza la diputada socialista del cantón, Margret Kiener Nellen.
En 2010, Suiza contaba con 5.445 “refugiados fiscales” bajo el régimen de esta tarifa. Sus contribuyentes pagaron 668 millones de francos suizos de impuestos a la Confederación.