
Juba, Sudán. AFP. Los sudistas de Sudán se pronuncian a partir de domingo sobre su independencia, en un referéndum esperado desde hace más de 50 años por una población que debe elegir separarse del mayor país africano, dividido entre el Norte árabo-musulmán y el Sur afro-cristiano.
Nadie podía creerlo hace algunas semanas, pero el referendo de Sudán del Sur se llevará a cabo del 9 al 15 de enero, pese a los importantes retrasos en la organización que hicieron temer un aplazamiento del escrutinio.
“Todo está preparado. Distribuimos el material electoral en todos los puntos previstos, ahora es la comisión del referéndum la que tiene que enviarlos a los colegios electorales”, declaró Denis Kadima, jefe de operaciones de referendo y elecciones de la ONU.
“Estamos preparados al 100% para este gran día", afirmó el vicepresidente de la comisión responsable de organizar el referendo, Chan Reec. A estas garantías se tiene que añadir el optimismo respecto al futuro de las relaciones entre los ex enemigos del Norte y del Sur, incluso en caso de separación.
“Personalmente, estaré triste en caso de división de Sudán. Pero celebraré su decisión, incluso si escogen la secesión”, declaró el martes el presidente Omar el Bechir durante una de sus raras visitas a Juba, la capital del Sur.
Unos 3,9 millones de sudistas, en su mayoría de Sudán del Sur pero también de otras minorías del norte del país y del extranjero, se inscribieron en las listas de esta votación, el punto culminante del acuerdo de paz que puso fin en 2005 a la segunda guerra Norte-Sur, con dos millones de muertos.
El Norte, musulmán y en gran parte árabe, y el Sur, que se define como africano y cristiano, mantienen turbias relaciones desde hace lustros a raíz del esclavismo y después de las diferencias en la política y en la religión, en especial en el papel del poder central en Jartum y en la laicidad del Estado.
De 1920 a 1947, la potencia colonial británica administraba las dos regiones de forma separada, limitaba los movimientos de población entre el Norte y el Sur e incitaba la cristianización y los principios del anglicanismo en el Sur para contrarrestar a los árabes-musulmanes del Norte.
A finales de 1955, justo antes de la proclamación de un Sudán unido independiente, estalló la primera guerra civil Norte-Sur, que finalizó en 1972. Los sudistas retomaron la resistencia en 1983 y firmaron en 2005 un acuerdo de paz que les garantizaba un referéndum sobre su futuro el 9 de enero 2011.
A partir del domingo, los sudistas escogerán entre un Sudán unido o la secesión.
En Sudán del Sur, vasta región subdesarrollada llena de recursos petroleros, hay entre ocho y diez millones de habitantes, según estimaciones. Cuenta ya con una autonomía política desde 2005.
“Son casi ya dos Estados independientes”, resume un diplomático bajo anonimato.
Los responsables de Jartum reconocieron que la victoria de la opción separatista es probable. Norteños y sudistas ya están discutiendo temas clave de después de los comicios, como la ciudadanía, la seguridad y la economía. Intentan también encontrar un acuerdo para la disputada región de Abyei, fuente de tensiones.
Los interrogantes recaen sobre el índice de participación y el respeto de las normas democráticas.
Para que el resultado sea válido, al menos 60% de los electores inscritos tiene que votar.
Varios observadores internacionales, como el Centro Carter, la Unión Europea o la Liga Arabe, vigilarán el referéndum. Estados Unidos se declaró "optimista" respecto a esta votación.
Si la secesión gana, Sudán del Sur podría convertirse en un país en julio, al término del periodo temporal de seis años iniciado con el acuerdo de paz.
Las capitales del mundo deberán entonces decidir si reconocen o no a esta nueva nación.