Colombo (AP). El presidente de Sri Lanka rechazó el domingo un llamado del secretario general de las Naciones Unidas para que levante las restricciones que deben sortear los suministros de ayuda a los abarrotados campamentos de refugiados, alegando que el ejército debe examinar primero a los cientos de miles de residentes para determinar si se han infiltrado rebeldes entre ellos.
El comunicado del presidente Mahinda Rajapaksa fue en respuesta a un pedido de Ban Ki-moon durante una visita el sábado a Sri Lanka.
El secretario de la ONU pidió acceso irrestricto de las agencia de asistencia a esos campamentos, donde están hacinados 300.000 civiles tamiles que huyeron de la ofensiva final contra los rebeldes Tigres del Tamil.
Ban voló el sábado sobre las devastadas y desiertas zonas de guerra en Sri Lanka, y exhortó al gobierno a que permita la llegada de más ayuda para los civiles tamiles hambrientos y separados de sus familias. El secretario general dijo que su recorrido por el campo de desplazados de Granja Manik, donde aún habitan más de 200.000 personas, fue una visita muy aleccionadora, muy triste, muy conmovedora.
El campo Granja Manik carece de medidas sanitarias adecuadas y de equipos médicos necesarios para gente que Ban dijo sufrió condiciones inhumanas durante la guerra.
Ban es el primer funcionario de alto rango a nivel internacional que visita el país desde que el lunes el presidente Mahinda Rajapaksa declaró la victoria frente al grupo insurgente Tigres del Tamil, acabando con el sueño de éstos de crear un estado independiente para la minoría tamil.
Algunos de los refugiados que hablaron con el secretario general se quejaron de la carencia de arroz, aceite para cocinar y azúcar. Otros se lamentaron de no poder abandonar los campamentos, los cuales están rodeados de alambrados y de soldados.
El gobierno proclamó la semana pasada su victoria en la lucha de 25 años de los tamiles por obtener una nación independiente en el norte y este de Sri Lanka.
Ban realizó una visita apresurada a Colombo para pedir al gobierno que facilite la acción de las agencias internacionales de ayuda ante la grave crisis en los campamentos de refugiados. Se ha informado de comida insuficiente y epidemias, a raíz de la falta de instalaciones sanitarias en los campamentos.
Sin embargo, Rajapaksa dijo que el ejército debe garantizar primero la seguridad en los campamentos ante la posible presencia de infiltrados de los Tigres del Tamil.
Una vez que mejoren las condiciones, especialmente en relación a la seguridad, no habrá objeciones para tal ayuda, por parte de organizaciones que estén genuinamente interesadas en el bienestar de los refugiados, dijo el presidente de Sri Lanka.
Esas palabras parecen reflejar la desconfianza de muchos habitantes de Sri Lanka por las agencias de asistencia, a las que consideran simpatizantes de los tamiles.