
Colombo. AFP. El Gobierno de Sri Lanka anunció ayer que la guerra contra los rebeldes tamiles acabará “muy pronto”, tras arrebatarles su última salida al mar en el noreste de la isla, en medio de llamados internacionales a poner fin a los combates para salvar a los civiles.
El presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapakse, actualmente en Jordania, declaró ayer que regresará hoy a su país como “dirigente de una nación que aplastó el terrorismo”, informó la radio pública Sri Lanka Broadcasting Corporation .
Más temprano, el Ministerio de Defensa dijo que los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE), rodeados en una minúscula zona de 3,5 kilómetros cuadrados en el noreste de la isla, estaban preparando “un suicidio en masa”.
“El combate para derrotar al terrorismo llegó a su última etapa”, declaró, por su parte, Lakshman Hulugalle, director general de comunicación del Ministerio de Defensa dirigido por el hermano del presidente, Gotabhaya Rajapakse.
Ambos son los artífices, desde hace tres años, de la casi derrota militar de la guerrilla más temible del mundo, que controlaba hasta el 2007 una zona de 15.000 kilómetros cuadrados al norte y este del país, en los que quería fundar un Estado tamil independiente.
Victoria clave. Ayer, el ejército tomó el control del último pedazo de costa que tenían los rebeldes, en el borde del océano Índico.
Los insurgentes “se preparan para un suicidio en masa porque ya no tienen a dónde ir”, afirmó el Ministerio de Defensa, que instó al LTTE a “entregarse”.
Antier, el ejército informó que los rebeldes estaban “abandonando” la lucha, y el presidente Rajapakse se comprometió a aplastarlos antes de su regreso de Jordania.
Desde que lanzó su ofensiva contra los rebeldes en enero, el gobierno aseguró en reiteradas oportunidades que tardaría unos días en acabar con los separatistas.
El ejército decía desde hace una semana que estaba listo para lanzar el ataque final, pero al parecer siguió bombardeando la zona, a pesar de su promesa de no hacerlo para proteger la vida de los 20.000 a 50.000 civiles “retenidos como rehenes” por los Tigres.
El primer ministro británico, Gordon Brown, advirtió ayer a Sri Lanka que habría “consecuencias por sus acciones” si impide el acceso de grupos humanitarios a la zona de los combates y detiene la ofensiva contra la guerrilla.
El miércoles, por primera vez, el Consejo de Seguridad de la ONU exhortó a las partes a proteger la vida de los civiles.