
Si todo ocurre tal como está previsto por la NASA, la sonda estadounidense Galileo va a seguir transmitiendo datos sobre Júpiter y sus satélites hasta sus últimos minutos de existencia antes de desintegrarse hoy.
Los científicos de la Agencia Espacial estadounidense (NASA) esperan que Galileo envíe datos sobre Júpiter hasta siete minutos antes de su destrucción, si no queda demasiado dañado por la radiación del planeta más grande del Sistema Solar.
La NASA prevé que Galileo se desintegre esta tarde al ingresar en la atmósfera de Júpiter.
“Tras haber recorrido más de 4.600 millones de kilómetros y haber sido nuestros ojos y nuestros oídos alrededor de Júpiter, cruzamos los dedos para que, aún en su última hora, Galileo nos envíe nuevas informaciones sobre el entorno de Júpiter”, explicó Claudia Alexander, directora del proyecto Galileo de Pasadena (California).
Trece horas antes de desaparecer, Galileo podría permitir confirmar o no la presencia de restos de rocas en la órbita de Júpiter, tal como dedujo la NASA de los datos transmitidos en noviembre pasado, cuando la sonda se ubicó cerca de uno de los satélites naturales del planeta.
En 14 años de odisea, que la hicieron pasar 34 veces cerca de las cuatro lunas principales de Júpiter, Galileo descubrió pruebas de la existencia de océanos subterráneos en Europa, Ganímedes y Callisto, y detectó niveles muy elevados de actividad volcánica sobre Io.
Los científicos están particularmente interesados respecto al océano subterráneo detectado en el satélite Europa.
La presencia de agua permitiría suponer la existencia de alguna forma de vida. Por este motivo, la NASA programó la destrucción de Galileo precipitándolo sobre Júpiter, para evitar que la sonda contamine Europa con microbios al estrellarse.
Esta operación de destrucción voluntaria de la sonda es necesaria porque esta ya prácticamente no tiene combustible.
Galileo ha tomado unas 14.000 imágenes en el correr de su largo periplo, y fue la primera sonda espacial que rozó ligeramente un asteroide.