EFE. Ciudad del Vaticano
Juan Pablo II cumplió ayer 81 años, manteniendo el mismo ritmo de trabajo que otros días, sin hacer caso a sus limitaciones físicas y a los achaques de la edad.
Al contrario que con su onomástica (San Carlos, el 4 de noviembre), que sí es fiesta en el Vaticano, ayer fue una jornada como otra cualquiera en el pequeño Estado.
La única "señal" de que era un día "diferente" es que en todas los edificios ondeó la bandera blanca y amarilla de la Santa Sede.
Otra fue la llegada de miles de telegramas de felicitación de todo el mundo, de los que solo los más importantes (jefes de Estado y otros) acabaron en su escritorio, aunque todos serán respondidos.
Juan Pablo II ofició misa a primera hora de la mañana y preparó el consistorio de cardenales que comenzará el próximo lunes en el Vaticano.