Bangkok. AFP. La líder de la oposición birmana Aung San Suu Kyi lucha desde 1988, de forma pacífica, por instaurar la democracia en su país.
Suu Kyi, habitualmente vestida con un traje tradicional, una blusa impecable y unas flores prendidas en el cabello, encarna para el mundo el combate contra la opresión, igual que Nelson Mandela en Sudáfrica, reconocido en ambos casos con el Premio Nobel de la Paz.
Nacida en 1945, es hija del héroe de la independencia birmana, el general Aung San, asesinado cuando ella tenía dos años y de quien heredó su carisma.
“Es un ejemplo que inspira a la población y es la principal amenaza para el dictadura militar birmana”, afirma Sunai Phasuk, experto del grupo Human Rights Watch .
En 1998, Suu Kyi habló en público por primera vez e y pasó a formar parte del movimiento de oposición que hizo tambalear al poder militar.
En los disturbios de agosto y septiembre de 1988, reprimidos de forma sangrienta, cofundó la Liga Nacional por la Democracia (LND), que se convirtió en el principal partido de la oposición. En 1989 Suu Kyi fue confinada por primera vez por los militares a arresto domiciliario.
El 27 de mayo de 1990 su partido ganó las elecciones pluralistas y la junta, golpeada por el resultado imprevisto y contundente, se negó a reconocerlo.