
El vicepresidente sudanés, Alí Osman Mohammed Taha, y el líder del rebelde Ejército Popular de Liberación de Sudán (EPLS), John Garang, reanudaron ayer en Nairobi las negociaciones de una tregua definitiva que permita poner fin a 21 años de guerra civil.
“Estamos determinados a resolver las dos o tres cuestiones que quedan pendientes y mi presencia aquí es una muestra de ese compromiso”, dijo Garang en la ceremonia de reapertura de las negociaciones, en un hotel de la capital keniana.
El líder rebelde agregó: “Todo lo conseguido en Naivasha (sede habitual de las conversaciones) será un modelo para resolver los conflictos en otras partes del país”, en clara referencia a la región noroccidental de Darfur.
Por su parte, Taha reafirmó “la importancia de este proceso (de paz), tanto para el sur como para el resto de Sudán” y prometió a esta nueva ronda de diálogo “la atención que se merece”.
En el acto estuvo presente el representante especial para Sudán del secretario general de la ONU, Jan Pronk, quien indicó que las partes “están más cerca que nunca de lograr un acuerdo”.
Voluntad
El mediador del diálogo, el general keniano Lazaro Sumbeiywo, pidió a las partes que muestren “la misma voluntad que en el pasado y lleven a Sudán a una era de tranquilidad y desarrollo”.
El 26 de mayo, las partes lograron superar los últimos obstáculos, pero desde entonces no se ha avanzado en la redacción del pacto de paz, que debe detallar la puesta en marcha de los acuerdos firmados en dos años y medio de conversaciones, y también concretar los detalles técnicos de una tregua permanente.
La guerra civil en Sudán enfrenta desde hace dos décadas al norte musulmán con los rebeldes del EPLS, que se levantaron en armas en 1983 cuando Jartum impuso la “sharia” o ley islámica en todo el país, incluido el sur, donde la población es mayoritariamente animista o cristiana.
El conflicto se ha cobrado la vida de más de dos millones de personas, a causa de los combates, el hambre y las enfermedades, exacerbadas por la contienda.
Las actuales conversaciones no cubren el conflicto de Darfur, donde los combates entre las milicias pro gubernamentales y los rebeldes han causado más de 50.000 muertos y el desplazamiento de un millón de sudaneses, de los cuales cerca de 150.000 se han refugiado en el vecino Chad.