Oaxaca, México, AP. Más sobrevivientes aparecieron el jueves en el paraje rural donde una caravana de activistas mexicanos y europeos por los derechos humanos fueron emboscados, un ataque que dejó dos muertos.
Dos periodistas seguían desaparecidos tras el ataque, pero su publicación, la revista Contralínea, aseguró que no murieron en el tiroteo y que no estaban en peligro inmediato si son encontrados pronto, dijeron dos activistas, quienes los vieron y pudieron regresar.
La revista instó a las autoridades a localizar a la reportera Erika Ramírez y al fotógrafo David Cilia, cuyo pie fue alcanzado por un tiro.
La publicación advirtió en un comunicado que si los periodistas mueren sería por hambre o sed, y acusó al gobierno del estado meridional de Oaxaca de no emprender acciones suficientes para sacar de la zona a los grupos paramilitares, sospechosos de la agresión.
La mayoría de los que escaparon a la emboscada se ocultó en la maleza y luego llegó a una comunidad cercana, la cual no está involucrada en las disputas políticas que han afectado por años al poblado indígena de San Juan Copala.
Los sobrevivientes llegaron después a Oaxaca, la capital del estado.
Los blancos del asalto del martes incluyeron a miembros de un movimiento que tomó el control del centro de la capital estatal durante cinco meses en el 2006, y había temores de que un viejo conflicto entre esa organización y el gobierno de Oaxaca se reavive.
Entre los miembros de la caravana que murieron estaba el activista finlandés Jyri Jaakkola y su colega mexicana Beatriz Cariño Trujillo. Dos mexicanos que desaparecieron en la emboscada, los activistas David Venegas y Noé Bautista, aparecieron el jueves sanos y salvos, con un video entregado por los periodistas Ramírez y Cilia.
Cinco europeos iban en el grupo de 27 personas, que viajaban en un convoy de cuatro vehículos cubiertos con carteles que identificaba a los ocupantes como periodistas y observadores internacionales.
Se dirigían a San Juan Copala, una aislada comunidad en las montañas, habitada principalmente por indígenas triquis. Una disputa violenta entre facciones políticas rivales ha cortado los suministros y servicios básicos a los habitantes. Dos de los activistas eran finlandeses, pero no se ha aclarado la nacionalidad de los otros.
La finlandesa Meri Marjaana Mononen dijo el jueves a The Associated Press que fue invitada por una organización civil a una misión humanitaria, cuyo objetivo era documentar el sufrimiento de las personas que vivían sin escuelas, electricidad ni comida. Sin embargo, la activista dijo que terminó siendo testigo de la muerte de un amigo en una zona de guerra.
Esta es una escena de una guerra, con demasiadas balas sin final, dijo Mononen, originaria de Helsinki, quien dijo que estaba en Oaxaca como representante de la Unión Finlandesa para la Paz.
El cadáver de Jaakola, de 33 años, fue recuperado de una camioneta llena de impactos de bala, el miércoles. Al parecer, el ciudadano finlandés recibió un tiro en la cabeza.