
Urumqi, China. AP. La policía paramilitar bloqueaba hoy el acceso a un vecindario uigur en Urumqi, cerca del lugar donde dos uigures murieron baleados ayer, colocando astas en el camino e impidiendo el ingreso a personas que no residen en el lugar.
Las medidas de seguridad se intensificaron en la tensa capital de la provincia Xinjiang, en el oeste de China, donde hubo brotes de violencia étnica este mes, dejando por lo menos 184 muertos y otros 1.680 heridos en los peores desórdenes que se hayan producido en China en varias décadas.
Ayer, después de varios días de relativa calma, el gobierno dijo que la policía mató a balazos a dos uigures e hirió a uno, que habían atacado a un hombre con cuchillos y bastones de madera.
Es la primera vez que el gobierno reconoce que sus fuerzas de seguridad dispararon desde que la violencia estalló en Urumqi el 5 de julio.
La policía paramilitar armada de fusiles y escudos, colocó estacas de metal en el camino a fin de bloquear el acceso a un callejón de hacinadas cuadras de departamentos cerca del lugar donde ocurrió el tiroteo, donde viven muchos uigures pobres. Los soldados continuaban bloqueando las vías de acceso al principal distrito uigur cerca del mercado Gran Bazar.
Una camioneta policial estacionada en la entrada del callejón difundía mensajes en idioma uigur, atacando a Rebiya Kadeer, el principal dirigente uigur exiliado a quien el gobierno chino acusa de incitar los desórdenes. No dio pruebas.
Kadeer, que vive en Washington, D.C., ha negado las acusaciones y responsabiliza a la política del gobierno por la violencia.