Buenos Aires (dpa). La empresa alemana Siemens lamentó hoy el pago de sobornos en la Argentina, producido por "fallas en los niveles de conducción y supervisión" y deslindó de las acusaciones los proyectos desarrollados a partir de 2003.
"Sentimos mucho lo sucedido. Siemens reconoce que hubo fallas en los niveles de conducción y supervisión. Estos errores han tenido un costo muy alto, que va mucho más allá de lo económico", señala la compañía en un comunicado difundido hoy en la prensa argentina.
"De los hechos investigados en Argentina, las autoridades estadounidenses sólo han acusado, y la compañía ha aceptado, un cargo de conspiración por violar las normas sobre libros y registros de la Ley de Prácticas de Corrupción en el Extranjero (FCPA), en relación con los hechos exclusivamente vinculados al contrato de DNI firmado en el año 1998, deslindando los proyectos desarrollados por la compañía desde el año 2003 en adelante", precisa.
Siemens admitió ante la Justicia estadounidense que entre septiembre de 1998 y el año 2007 hizo "significativos pagos" de forma "directa e indirecta" a "varios" funcionarios para conseguir el contrato de confección de documentos nacionales de identidad (DNI), valorado en unos 1.260 millones de dólares, durante el gobierno del peronista Carlos Menem (1989-1999).
El contrato se firmó en 1998 bajo la presidencia de Menem y fue rescindido en 2001 por su sucesor, Fernando de la Rúa (1999-2001).
Según revela hoy el diario "Clarín", el gobierno de De la Rúa tardó más de un año en resolver el caso en medio de duras discusiones y cruces de intereses.
Siemens precisó que pagó "seis millones de dólares adicionales a funcionarios del nuevo gobierno argentino. De todos modos, a pesar de estos pagos, el contrato fue cancelado en mayo de 2001", según cita el periódico.
En noviembre de 2000 se aprobó en la Argentina la ley de emergencia económica, que hacía caer en forma automática los contratos firmados por la administración menemista y debían ser renegociados.
El entonces ministro del Interior de De la Rúa, Federico Storani, renegoció el contrato obteniendo una rebaja de más de 300 millones de dólares, pero la Sindicatura General de la Nación y la Procuración del Tesoro advirtieron irregularidades en el negocio.
Luego de que Storani renunció, su sucesor, Ramón Mestre, desaconsejó la firma del contrato y no pudo llegarse a un acuerdo más transparente con Siemens, por lo cual el 18 de mayo de 2001 el gobierno decidió rescindir el contrato.
Siemens demandó luego al Estado argentino ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), del Banco Mundial, al tiempo que la Justicia argentina comenzó a investigar las denuncias de pago de sobornos.
En esta causa están imputados el ex presidente Menem, su ex ministro del Interior Carlos Corach, el ex subsecretario de Población Aldo Carreras y varios ejecutivos de la filial argentina de Siemens.
El juez federal a cargo de la investigación, Ariel Lijo, no cuenta sin embargo todavía con pruebas suficientes para procesarlos, por lo cual envió un exhorto a Estados Unidos para obtener las declaraciones oficiales de Siemens y viajará en abril a Alemania para sumar las pruebas que maneja allí la Justicia.
En una segunda causa que investiga Lijo se busca en tanto dilucidar nuevos sobornos que habrían sido pagados hasta fines de 2003 en Argentina, además del dinero presuntamente enviado durante el mandato de Menem para conseguir el contrato por los DNI.
Pese a la polémica, Siemens mantiene una importante presencia en la Argentina, donde construye dos centrales de generación eléctrica de ciclo combinado, suministra equipamiento para la señalización y sistemas de electrificación de subterráneos y líneas de ferrocarriles, abastece a las siderúrgicas argentinas Siderar y Aluar y tiene una importante presencia en el área de salud.
Según afirma la empresa en su comunicado publicado hoy en la prensa, Argentina "es un mercado estratégico". Destaca asimismo "su nuevo programa exhaustivo de normas, medidas de control y transparencia que permiten que pueda continuar como proveedor responsable". Y promete "la base de altos estándares de ética y responsabilidad empresarial".
"Es un enorme alivio para todos los que formamos la familia de Siemens en el mundo avanzar en el proceso de transformación", concluye.