Yaser Arafat, cuyo estado de salud se quebrantó esta semana, encarna el nacionalismo palestino con más de 40 años de luchas armadas y diplomáticas contra Israel.
De tenacidad legendaria, otrora guerrillero, Arafat, de 75 años, demostró una capacidad fuera de lo común para superar las situaciones más críticas.
Sin embargo, desde diciembre del 2001 estaba confinado en su cuartel general de Ramalá (Cisjordania) sitiado por Israel mientras su autoridad se paralizaba y perdía sustancia en medio de operaciones militares de represalia a los ataques palestinos.
Considerado durante mucho tiempo como un terrorista por la comunidad internacional, Arafat fue uno de los artífices de la Declaración de Principios sobre la Autonomía Palestina, firmada en setiembre de 1993.
En aquel entonces, dio un histórico apretón de manos al primer ministro israelí Yitzhak Rabin, con quien firmó un acuerdo de autonomía en 1994.
Obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1994 con Rabin y Shimon Peres, entonces ministro canciller israelí.
Mohammad Abdel Rauf Arafat Al Qudwa Al Huseini, el verdadero nombre de Arafat, nació en agosto de 1929 en El Cairo.
Con 17 años se unió a los grupos palestinos armados que luchaban contra la creación de un Estado judío en Palestina.
Participó en los combates de 1947-48 entre judíos y árabes, y luego en la guerra de 1948 que siguió a la creación del Estado de Israel.
Después de la creación de Israel en 1948, Arafat se refugió en Gaza y más tarde en Egipto, donde estudió ingeniería civil. En 1959, fundó –en Kuwait– el movimiento Fatah, que desencadenó la lucha armada contra Israel el 31 de diciembre de 1964.
Conocido por su nombre de guerra de Abú Ammar, Arafat fue elegido presidente del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1969 y se labró una imagen en la escena internacional con su kefía a cuadros y su uniforme verde olivo. En 1988 renunció al terrorismo.
Tienen una hija, Zahwa, nacida en 1995.