Nueva York. El exsubprocurador general de Justicia de México, Mario Ruiz Massieu, se suicidó ayer en Nueva Jersey.
Ruiz Massieu estaba acusado por la justicia estadounidense de lavar dinero proveniente del narcotráfico.
El exresponsable adjunto de la justicia mexicana, quien pasó de acusador a acusado, se suicidó ayer en horas de la tarde con barbitúricos en Newark, según confirmó el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Ruiz Massieu --con estrechos vínculos con la familia del expresidente de México Carlos Salinas de Gortari-- se quitó la vida en su residencia de Palisades Park, donde permanecía bajo arresto domiciliario, tras ser capturado en 1995 en el aeropuerto de esa ciudad por ingresar a Estados Unidos con $40 mil (¢11,6 millones) no declarados.
El suicidio de Ruiz Massieu había sido confirmado en México por su abogado Javier Olea, quien consideró que el desenlace era previsible dado que el exfuncionario solía pasar por profundas "crisis depresivas" y reiteró la inocencia de su cliente.
El exsubprocurador, cuyo caso levantó un pequeño velo sobre la corrupción que según algunos críticos carcome al Gobierno de México, se suicidó sólo 20 días después de escuchar un acta de inculpación con 25 cargos en su contra, en un tribunal federal de Newark.
Empedrado camino
Su muerte se registró el día que debía haber comparecido de nuevo en la corte de Newark, y en vísperas de su traslado a Houston, Texas, donde iba a celebrarse su juicio, indicaron fuentes judiciales.
La abogada defensora de Ruiz Massieu en Estados Unidos, Cathy Fleming, anunció, antes de entrar a la Corte, el 27 de agosto pasado, que este iba a declararse inocente de todos los cargos, entre ellos el de "conspiración para narcotráfico".
En esa fecha, Ruiz Massieu vestía un traje azul, con corbata. Se veía tranquilo, pero llevaba las manos esposadas y en los pies se veía un aparato instalado por la policía para detectar sus movimientos, que debía utilizar 24 horas al día.
Esa tarde, el exsubprodurador escuchó a un traductor de la corte de Newark leerle los 25 cargos en su contra, entre ellos el de lavar $9 millones y escuchó al juez Joel A Pisano fijar su fianza en $500.000 (¢146 millones).
Su esposa, María Eugenia Barrientos, evocó en esa ocasión, ante reporteros, la fuerte presión a la que estaban sometidos su esposo, ella y su hija de 10 años. Aunque afirmó que el ánimo de Ruiz Massieu era "fuerte y valiente", y que pasaba largas horas dedicadas a la lectura.
Pero al funcionario mexicano, que había batallado durante años contra su extradición, le esperaba un largo proceso judicial.
En México
En México, Ruiz Massieu está acusado de enriquecimiento ilícito, peculado y obstrucción de la justicia en relación con el asesinato de su hermano José Francisco Ruiz Massieu, segundo más alto dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI, más de 70 años en el poder), asesinado en setiembre de 1994.
Ruiz Massieu se hizo cargo en los primeros meses de la indagatoria sobre el asesinato de su hermano, pero huyó de México cuando se empezó a sospechar que había obstruido esa investigación.
Mario Ruiz Massieu enfrentó y superó cuatro procesos de extradición, tras su arresto en 1995 en Estados Unidos. En 1997, enfrentó un primer juicio civil: un juez federal en Houston determinó que Ruiz Massieu recibió millonarios sobornos del narcotráfico cuando era subprocurador de Justicia. Según el acta de la Fiscalía, divulgada en Houston, el exfuncionario ayudó, entre diciembre de 1993 y febrero de 1995, a lavar unos nueve millones de narcodólares en el Chase Bank of Texas, en Houston, dinero que recibió de "individuos asociados con el narcotráfico". Ruiz Massieu abrió una cuenta allí por $9,9 millones (¢2.887 millones), afirman los fiscales norteamericanos. De haber sido hallado culpable, hubiese podido enfrentar una pena de prisión de 20 años.