Londres. AFP. El estado del exespía ruso Alexander Litvinenko, que fue envenenado el 1° de noviembre con una misteriosa sustancia tóxica, se ha deteriorado en los últimos días, indicaron ayer dos amigos que lo visitaron en el hospital de Londres donde está internado.
Litvinenko “parecía hoy mucho peor que ayer (martes)”, declaró Alexander Goldfarb, un amigo de Litvinenko, quien asegura que el envenenamiento del exespía no fue casual, sino que fue ordenado por el Kremlin.
“Parecía mucho peor que ayer. Se veía muy cansado y más delgado. Más amarillo. No puede comunicarse mucho, pero está consciente”, dijo Goldfarb a reporteros a la salida del hospital.
Otro amigo de Litvinenko, el cineasta Andrei Nekrasov, dijo estar “totalmente impactado” por el aspecto del exteniente coronel del servicio de inteligencia ruso (KGB) y luego del Servicio Federal de Seguridad, que remplazó a la KGB.
“Lo vi hace un mes, era un hombre lleno de salud, optimismo, energía y sed de vivir, y ahora parece un fantasma”, comentó el cineasta al ver a su amigo demacrado, sin cabellos y debatiéndose entre la vida y la muerte.
Poco antes, el hospital divulgó un comunicado que indicaba que el estado del exespía seguía siendo grave, pero estacionario y que Litvinenko permanecía en la sala de cuidados intensivos.
“Su estado no ha cambiado desde ayer. Sigue siendo grave y está en la unidad de cuidados intensivos”, indicó el comunicado del University College Hospital, que investiga el veneno que habría sido usado, que según un experto en tóxicos podría ser “talio radiactivo”.
Litvinenko, quien estaba investigando el asesinato de la periodista rusa Anna Politkovskaya, se enfermó el 1 de noviembre tras almorzar en un restaurante japonés del centro de Londres con Mario Scaramella, un italiano que investiga las actividades de la KGB en Italia.
Scaramella indicó que se había reunido con Litvinenko para enseñarle algunos correos electrónicos en los que se identificaba a los asesinos de Anna Politkovskaya.