El canciller de Alemania, Gerhard Schroeder, admitió ayer, previo al 60.° aniversario de la liberación de los campos de exterminio nazis, que el régimen de Adolfo Hitler gozó de amplio respaldo popular, y prometió que su país siempre mantendrá vivo el recuerdo del Holocausto.
A través de Europa, la celebración del día 27 de enero de 1945, cuando soldados del Ejército Rojo de la Unión Soviética liberaron el campo de Auschwitz (Polonia), estuvo teñida de dolorosos recuerdos y temores de que, en muchos lugares, el antisemitismo sigue vigente.
"Expreso mi vergüenza ante aquellos que fueron asesinados, y por encima de todo a ustedes, que sobrevivieron al infierno de los campos de concentración", dijo Schroeder a una audiencia en un teatro de Berlín que incluyó a sobrevivientes del campo de Auschwitz.
"La abrumadora mayoría de los alemanes que viven en la actualidad no son culpables del Holocausto, pero tienen una responsabilidad especial de que eso no vuelva a ocurrir", indicó.
En Francia, el presidente, Jacques Chirac, dijo que deben renovarse los esfuerzos para frenar los ataques contra los judíos en su país.
"El antisemitismo no es una opinión", dijo Chirac, frente a un muro en el que habían inscritos los nombres de 76.000 judíos enviados a campos de exterminio en Francia. "El antisemitismo es una perversión. Una perversión que mata", agregó ayer.
Chirac fue el primero de los jefes de Estado franceses en reconocer el 16 de julio de 1995 la "deuda imprescriptible" de Francia con el Holocausto.
Muertes
Alrededor de 1,5 millones de presos, en su mayoría judíos, murieron en cámaras de gases o de hambre y de enfermedades en Auschwitz.
En total, seis millones de judíos fueron asesinados en los campos de exterminio nazis, junto con otros varios millones, entre ellos prisioneros de guerra rusos, gitanos, homosexuales y disidentes políticos y religiosos.