PARIS (AFP) El presidente francés Nicolas Sarkozy irá el domingo a Israel para una visita de tres días que confirma la apertura de una nueva etapa en las históricamente tumultuosas relaciones franco-israelíes tras la presidencia de Jacques Chirac, considerado un pro-árabe.
Durante su visita, la primera de un presidente francés a Israel desde hace 12 años, Sarkozy pronuciará un discurso en la Knesset, el parlamento israelí, mantendrá reuniones con sus principales dirigentes, visitará el complejo monumental en memoria del Holocausto y viajará a los territorios palestinos ocupados.
La presencia de Sarkozy en Israel deberá consagrar, esta vez a nivel oficial, una amistad personal expresada desde hace tiempo, con momentos relevantes como la recepción que le dispensaron las autoridades israelíes en 2004, cuando no era más que el jefe de la Unión por un Movimiento Popular, el partido que hoy gobierna Francia.
El restablecimiento de las buenas relaciones con Estados Unidos, principal aliado del Estado hebreo, su condena sin rodeos de la política nuclear iraní, y la visita del presidente israelí Shimon Peres a Francia, primer lider en ser recibido por el nuevo presidente, son otros de los signos de la nueva era en las relaciones entre Francia y el Estado hebreo.
Sobre la base de estas buenas relaciones, Sarkozy puede referirse cada vez que tiene la ocasión a la necesidad de "crear un Estado palestino democrático, moderno y viable" y de "terminar con la colonización" en Cisjordania.
Esto "necesitará compromisos históricos y sacrificios dolorosos", declaró en vísperas de su viaje a los diarios israelíes Yediot Aharonot y Maariv, reafirmando el imperativo de una "suspensión total de la colonización (israelí) que es un obstáculo a todo arreglo final. La paz tiene ese precio".
No obstante, la situación está marcada por el bloqueo del proceso de paz iniciado en Annapolis, a fines de 2007, y la difícil situación política de los principales interlocutores del presidente Sarkozy, tanto en lado palestino como israelí.
El primer ministro israelí Ehud Olmert está acusado de corrupción y la autoridad del líder palestino Mahmud Abas está cuestionada por el poder de Hamas en Gaza. En esas condiciones, difícilmente pueden asumir decisiones trascedentales o de un gran significado político.
Lo que parece más probable es que Sarkozy defienda su idea de Unión para el Mediterráneo (UPM) como manera de integrar de manera más general los intereses árabes e israelíes.
Después de los contactos indirectos por intermedio de Turquía, entre Tel-Aviv y Damasco, el presidente sirio Bachar el Assad y el primer ministro Ehud Olmert prometieron estar presentes en París el 13 de julio cuando se lance la UPM, pero hasta ahora no está previsto que se reúnan.
© 2008 AFP